Pagando la ineficiencia

Pocas cosas fueron tan esclarecedoras para describir el bochornoso procedimiento que utilizó la ANDE con sus clientes durante esta cuarentena, como la explicación que nos brindó el jueves pasado en la 730 AM el exgerente técnico de la empresa, el ingeniero Fabián Cáceres.

Como suele suceder en nuestra burocracia, Cáceres, de reconocida solvencia técnica, sigue formando parte de la institución como asesor, por ser funcionario de carrera, aunque en realidad no apelan a su asesoramiento ya que se transformó en una especie de paria por haber denunciando junto al expresidente de ANDE, Pedro Ferreira, el entreguista procedimiento que se estaba generando en Itaipú con el acta bilateral que anulaba un procedimiento que hasta ese momento resultaba beneficioso para la ANDE a cambio de nada.

Bueno, de nada para el país.

Con tono de autocrítica como funcionario de la institución, el ingeniero Cáceres describió exactamente cómo una empresa que era modelo de gestión hace años se transformó durante este período, por obra de sus administradores, en una de las más impopulares, si no la más impopular.

Las cosas fueron así, según su explicación.

A partir del 10 de marzo, el presidente de la ANDE tomó la decisión de no sacar a los funcionarios a las calles a leer los medidores, y en las semanas siguientes para confeccionar la factura de ese período, la empresa apeló al procedimiento de hacer una estimación de consumo aplicando una fórmula, tomando como base lo que se había consumido el mes anterior.

Con las residencias el error no fue tan grande, pero sí con locales como comercios y colegios que ya en ese momento habían cerrado sus puertas, con lo que se estimó un consumo muy superior al que realmente tuvieron.

Es decir, se sobrefacturó a locales que técnicamente ya estaban cerrados y con una actividad mínima.

Luego vino el otro procedimiento erróneo para las siguientes facturas, cuando tomando como referencia los últimos doce meses, incluyeron ese consumo que ya había sido mal estimado.

Y al final la bomba. Cuando comenzaron a hacerse las lecturas reales nuevamente, los números se dispararon, haciendo que el cliente deba absorber de golpe y porrazo la diferencia entre lo estimado y lo consumido.

Todo esto sin explicaciones claras y con evasivas.

“Yo creo que donde fallamos como ANDE es que cuando nos percatamos en el primer paso de que había un problema… inmediatamente teníamos que salir a informar. Nunca en la historia de la ANDE se dio que se estime el 100% de las facturas… En vez de estar buscando excusas, el presidente tenía que pedir disculpas a la ciudadanía y mostrar la verdad, y comenzar a resolver este problema, porque luego se generaron muchos más problemas que terminaron perjudicando a la empresa”, sentenció de forma lapidaria en la entrevista, el exgerente técnico de la ANDE Fabián Cáceres.

La situación financiera de la empresa se agrava en este momento, con la ampliación de las exoneraciones y la alta morosidad, que se agregan como elementos nuevos al histórico robo de energía eléctrica con conexiones clandestinas que no se combaten por desidia o directa complicidad con los caciques políticos que protegen esta práctica ilegal.

¿Salvará alguien a la ANDE?

guille@abc.com.py

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