El GPS de Cartes

Aún sigue fresca en mi memoria la ahora ya repetida frase del actual presidente de la República, Horacio Manuel Cartes Jara, quien hace exactamente dos años advirtió en vano que los grupos armados del Norte no marcarían la “hoja de ruta” de su gobierno. Asumo que dicha terminología fue empleada en el marco de su experiencia aeronáutica, ya que, como muchos saben, el Jefe de Estado declaró varias veces: “nací entre aviones”.

Sin embargo, creo que ni el propio Cartes se imaginaría que su periodo presidencial se convertiría en el más violento de los últimos tiempos, superando ampliamente incluso al del exobispo Fernando Lugo, a quien tanto se lo criticó supuestamente por no demostrar voluntad para acabar con los terroristas.

Como empresario, tal vez, pueda ser uno de los más exitosos del país, aunque hasta ahora muchos de sus adversarios políticos dudan de cómo se originó su fortuna. Pero como gobernante, Cartes está demostrando peligrosas debilidades y especialmente una indignante desidia por el grave problema que aqueja a la sufrida zona Norte del país, dominada casi sin oposición por la gavilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

De los 108 golpes perpetrados por los terroristas desde su primera aparición en 1997, 50 ataques fueron materializados en la era Cartes, incluyendo el acribillamiento de una comisaría, en Kurusu de Hierro, y el asesinato de un policía, en Paso Tuyá, atentados con los que lo “recibieron” el día en que ganó las elecciones generales del 21 de abril de 2013. Cuatro meses después, cuando tomó oficialmente el poder, los maleantes se hicieron sentir nuevamente con un quíntuple homicidio y sucesivos atentados contra policías, en Tacuatí.

Estos últimos sucesos obligaron a Cartes a conformar la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que ahora tiene a su tercer comandante en solo dos años. El bloque gubernamental, que gasta casi US$ 1 millón por mes, es comandado por militares e integrado además por policías y agentes especiales de la Senad.

La FTC, sin embargo, nada pudo hacer para evitar que un laborioso colono de Paso Tuyá se quedara en la ruina al pagar US$ 500.000 para recuperar a su hijo Arlan Fick Bremm, secuestrado por nueve meses. Los uniformados tampoco fueron capaces hasta ahora de recuperar con vida al policía Edelio Morínigo Florenciano, cautivo hace 1 año y 11 días.

A la FTC, igualmente, se le atribuye una fatal negligencia que desencadenó en la ejecución de los alemanes Robert Natto y Érika Reiser, en las primeras 10 horas del plagio, así como se le culpa por no haber podido evitar el secuestro del colono menonita Abrahán Fehr Banman, por quien nuevamente los terroristas piden otros US$ 500.000.

En fin, con todos estos argumentos expuestos y con la violencia cada vez más cruel en el Norte, me animo a pensar entonces que el GPS de Cartes está averiado o que el EPP sí le marca la “hoja de ruta” a su gobierno.

También puedo deducir que, definitivamente, este no es el “nuevo rumbo” tan pregonado, sino que de momento parece ser el gobierno del “rumbo a la deriva”.

Si estoy equivocado, pido perdón, pero es lo que creo.

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