Los responsables de la educación

La noticia del aplazo masivo de los candidatos a supervisores en el concurso convocado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) ha desencadenado profunda preocupación en la ciudadanía. Como indicadores de esta preocupación basta ponderar la reacción de todos los medios de comunicación social, titulares y editoriales de los diarios impresos, mensajes de las redes sociales, la cantidad de llamadas telefónicas a quienes estamos trabajando en este sector, conversaciones, etc.

Cargando...

Todos lo ven como un reflejo del estado general de la educación formal escolarizada. Y la mayoría de los ciudadanos dirigen sus críticas sobre todo a los mismos educadores, al MEC y a los antecedentes que venimos arrastrando de la gestión de gobiernos pasados que han abandonado a la educación.

Muy pocos ciudadanos e informadores ven este resultado como producto de las muchas causas que lo engendran. El grave problema de la situación de la educación debe ser analizado con pensamiento sistémico, porque la educación formal es un sistema, parte del sistema general nacional.

“La educación, dice la Constitución Nacional (art.75), es responsabilidad de la sociedad”. Es decir, los responsables de que la educación esté así somos todos los ciudadanos que formamos parte de esta sociedad. Y “en particular (continúa diciendo la Constitución) recae en la familia, los municipios y el Estado”.

Endosar el mal estado de la educación a los educadores profesionales es buscar torpemente un chivo expiatorio, para eludir la responsabilidad que tenemos todos. Recuerden lo que hemos dicho en otra ocasión. Según autorizados sociólogos de la educación, el 30% del resultado de la educación se debe a la familia, el 60% se debe a la sociedad en general y el 10% a la escuela.

Si los políticos no hubieran usado el MEC como empresa de empleo para sus operadores políticos, para pagar sus favores personales y por prebendas y no hubieran impuesto, incluso con chantaje a los ministros o ministras de turno, la ubicación de sus recomendados sin concurso, como encargados de despacho y para sus objetivos políticos personales o partidarios, sino que hubieran dejado al MEC nombrar a quienes corresponde según méritos en los cargos, otro muy distinto sería ahora el resultado.
Si el Ejecutivo y Legislativo hubieran dado como mínimo el 7% del producto interno bruto (PIB) para educación, en vez de dar la mitad del mismo, otros resultados tendríamos. Si se hubiera financiado la reforma de la formación docente desde hace más de 20 años, otro sería ahora el estado de formación y capacitación de los docentes. Si la sociedad hubiera tomado en serio la ética y hubiera luchado tenazmente contra la corrupción y rechazado a los corruptos, los educadores y educandos hubieran podido captar valores que ahora es muy difícil defender. Si la administración de la justicia diera testimonio a toda la ciudadanía y, desde luego, a los niños, adolescentes y jóvenes de honestidad, integridad y verdadera defensa del derecho y la justicia, todos estaríamos aprendiendo de la vida esos valores absolutamente necesarios.

¿Cómo queremos que los jóvenes estimen la democracia, si nuestro gobierno da su voto en las Naciones Unidas a favor del dictador y el gobierno de Venezuela, para que forme parte del Consejo de Seguridad?

Es evidente que los candidatos a supervisores tienen que asumir su responsabilidad por su falta de preparación y su bajo nivel de formación. Pero es injusto y radicalmente errado atribuir ese resultado únicamente a su responsabilidad. Desde que se inició la democracia venimos diciendo que la educación es compromiso de todos. La Constitución Nacional adjudica la responsabilidad a la sociedad y a las familias, los municipios y el Estado. ¿Qué sentido tiene rematar en los docentes?

Hay que felicitar al MEC y la firmeza de la Sra. ministra, porque, a pesar de ser una medida poco agradable para los docentes, al fin están marcando pautas y señales para reconocer el camino que tenemos que recorrer.

jmontero@conexion.com.py

Enlance copiado
Content ...
Cargando ...