El titular del Congreso y presidente del Senado, Blas Llano (PLRA), salió al paso de las denuncias del gremio de rematadores. Dicho grupo, encabezado por Julio Rivarola y Carlos Trabuco, acusó a las autoridades legislativas de presentar un pliego de bases y condiciones que exige varios requisitos que la ley no establece y sospechan de una convocatoria amañada o direccionada.
Llano aseguró que el proceso es libre y transparente. Indicó que el remate de vehículos es periódico atendiendo los años de uso y gastos en talleres mecánicos.
El legislador también recalcó que el remate de vehículos no significa que el Senado vaya a realizar una renovación del parque automotor bajo su administración. Afirmó que mantendrá una política de “austeridad”. Respecto a la denuncia, la calificó de “absolutamente infundada”. “Nunca nadie me habló, nunca nadie me insinuó nada” dijo sobre las denuncias de supuesto direccionamiento.
En cuanto las motocicletas BMW, adquiridas durante la breve presidencia de Alfredo Jaeggli (de abril a junio de 2013), aclaró que las mismas no serán subastadas debido a que fueron compradas como “gastos reservados” y se evalúa donarlas. Estos biciclos están averiados y su reparación cuesta tanto como las unidades nuevas, indicó.
El Senado cuenta con dos nuevas motocicletas escoltas BMW y un minibús donados en setiembre último por el gobierno de la República de China (Taiwán).
Lote de vehículos
En un informe del Senado proporcionado ayer, los 21 vehículos tienen un “valor inventario” de G. 2.670 millones.
Pero según el decreto N° 2.888 del Poder Ejecutivo, instancia que autorizó el remate, el lote tiene una tasación de solamente G. 800 millones.
A modo de ejemplo, los vehículos más caros según el inventario del Senado son cuatro minibuses Hyundai H1 a G. 150 millones cada uno.
Sin embargo, en la tasación del Poder Ejecutivo la cifra se reduce a G. 60 millones por unidad. Estos rodados puntualmente ingresaron al parque automotor del Senado en el 2011.