Incertidumbre, consabida vivencia juvenil

Jóvenes voluntarios ayudando en una olla popular en J. Augusto Saldívar, del departamento Central.
Diana García, socióloga.
Incertidumbre, consabida vivencia juvenil

La socióloga Diana García analiza la situación de los jóvenes en nuestro país, ante la incertidumbre, el acceso a informaciones sobre la pandemia, que estimula la percepción generalizada de alarma social ante una crisis económica, social y política. Después de la pandemia ¿Qué?

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Las y los jóvenes de 15 a 29 años representan el 27,76% de la población total del Paraguay. La mayoría vive en las ciudades, y aproximadamente 64 de cada 100 jóvenes participan en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando trabajo. Particularmente, el 21,17% de las y los jóvenes solo estudia; el 46,84% solo trabaja; el 17,30% estudia y trabaja y un 14,66% no estudia y ni trabaja. (EPH 2017).

Ante está situación en que se vive durante la pandemia, la cuarentena y el confinamiento obligatorio por el coronavirus, la socióloga Diana García analiza la situación de los jóvenes en nuestro país. Ella actualmente trabaja como investigadora asociada al Cadep, y como docente.

“El continuo acceso a informaciones referentes a la pandemia actual estimula la percepción generalizada de alarma social ante una crisis económica, social y también política a escala global. Ante la incertidumbre sobre el origen y la evolución de la epidemia, reaparecen con distintos liderazgos, Estados-naciones estableciendo medidas sanitarias, arbitrando como equilibrista de cuerda floja, escenarios socioeconómicos, disputas políticas y tradiciones más o menos democráticas en los diferentes países” refiere la investigadora para Conacyt en la última encuesta Nacional de Juventud en el 2017.

“El poscoronavirus, ¿el día después qué? la pregunta que recorre el mundo que junto a nuevos profetas del futuro económico y social contribuyen a aumentar la ansiedad e improvisación antes que proyectar escenarios probables basados en estudios, datos e investigaciones sociales que hace años dan cuenta de que, en el Paraguay, para muchos de sus habitantes, la emergencia y el riesgo son realidades persistentes. Las sociedades no inician en foja cero ante la pandemia; al contrario, en tiempos de crisis sus características, historia y postergaciones aparecen con más fuerza. Entre una de ellas, podemos señalar, la incertidumbre, que antes de la pandemia del covid-19, signa la experiencia laboral, educativa y de posibilidad de autonomía de las y los jóvenes en nuestro país”, señala García quien también está activando como voluntaria en ollas populares.

Mercado de trabajo & desempleo

La socióloga afirma que el mercado de trabajo se caracteriza por el desempleo, la desregulación, la precarización laboral y la concentración creciente del empleo juvenil en los sectores de baja productividad. La caída de los ingresos laborales hace que las expectativas futuras sean inciertas. En lo que respecta al acceso a la educación, los jóvenes que provienen de hogares de menores recursos económicos y educativos tienen muy pocas chances de terminar la educación secundaria debido a la inserción laboral temprana, aproximadamente a los 15 años. Aquellos jóvenes que pertenecen a grupos de mayor capital económico y educativo tienden a permanecer cada vez más años en el sistema educativo, aplazando su ingreso a la actividad laboral.

Salir a trabajar para seguir estudiando

“La presión económica ya obligaba a un número creciente de jóvenes a combinar el estudio con el trabajo. Si para las generaciones anteriores la relación entre la educación y el trabajo era directa y consecutiva, primero estudiaban y después con el título obtenido salían a buscar trabajo, ahora cada vez más los estudiantes piensan en `salir a trabajar para seguir estudiando”.

“En momentos de crisis económica el mayor logro educativo no garantiza una inserción laboral exitosa, como lo ilustra el incremento del “desempleo académico” y la mayor proporción de jóvenes con alto nivel educativo que trabajan en sectores de baja productividad y remuneración.

“Las investigaciones sociales visibilizan algunos aspectos que pasan desapercibidos, pero con las pandemias emergen con fuerza: el trabajo de cuidado de los hijos, ancianos y enfermos en las familias en su mayoría sostenido por mujeres. Así también, al hablar de “jóvenes milennials” más allá de la catalogación de individualistas o narcisistas, la referencia es también a una generación depositaria de nuevas formas de inserción laboral, el freelance home office, el coworking y la uberización del trabajo que ya generaban y generan en la crisis actual interrogantes sobre sus alcances en términos de productividad, costos y ganancias” señala la socióloga.

Frustraciones y deudas

Según estudios recientes, en nuestro país, jóvenes, hombres y mujeres trabajadores, cuentapropistas y emprendedores recurren a créditos para afrontar eventos de salud, como la enfermedad de algún familiar o propia, de modo que las deudas inesperadas frustran las posibilidades del ahorro o la inversión futura.

Así también, la salida del hogar de los padres y la autonomía se posterga ante el déficit habitacional, y los precios de alquileres imposibles para el ingreso de los y las jóvenes. “Las cohabitaciones y el hacinamiento llevan a que la vida de casa se extienda a la vida del barrio porque es, en el espacio común o público, donde se observan redes de solidaridad de vecinos o familiares para contener la crisis alimentaria, el acceso a agua potable, entre otros. En ese sentido, la participación juvenil de voluntarios barriales, de iglesias y otras organizaciones son de fundamental aporte.

“La actual ampliación del vivir la incertidumbre desvela las fragilidades de las instituciones en el país y la necesidad de reformar el Estado, cambiar la economía y generar un sistema de protección social en una sociedad profundamente desigual” finaliza García.

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