La economía en el siglo XVIII

Siglo que se caracterizó por una etapa llamada "edad feliz", debido al crecimiento económico.

Este siglo se caracterizó por un crecimiento económico con signos de progreso y prosperidad para la burguesía europea, pero es entonces cuando se produce la primera crisis industrial. En los países europeos, se hace esfuerzo para llegar a la industrialización. Mejoran las condiciones de vida, gracias a una higiene más sana, mejor alimentación y a los avances de la medicina. Esto hace que se reduzca la mortalidad infantil.

Debido a la industrialización, se imponen nuevas formas de organización de trabajo.
La industria en el siglo XVIII tiende a instalarse en el ámbito rural para liberarse de la presión de los gremios y reducir los costos.

Para muchos países, la agricultura sigue siendo la base de la economía y de la riqueza, tanto nacional como doméstica; los mayores excedentes se consiguen en la agricultura.

Otra característica de esta época es la monetización: todo se paga con dinero. Aparece el papel moneda y se crean los primeros bancos nacionales. Las familias necesitan dinero para realizar las compras.

Las aldeas continuaron siendo el lugar habitual de consumo, con sus mercados locales y temporales. Pero la población urbana necesitó tener un mercado permanente en la ciudad, ya que la población fue en aumento en la ciudad. Se produce así un importante flujo de intercambio entre el campo y la ciudad.

La industrialización implica nuevas formas de organización de la tarea, como la división del trabajo para aumentar la efectividad y la productividad en las fábricas.

El comerciante adquiere una posición dominante sobre el fabricante, al ser él el que vende el producto. Se tiende a la concentración productiva especializada en busca de economías de aglomeración. También se reivindica la libertad de comercio anquilosado por los impuestos de pasos sobre las mercancías.

La industria textil es la más representativa; tiende a instalarse en zonas rurales, táctica que es seguida por otras industrias.

El tráfico marítimo es fundamental en el transporte de mercancías, tanto para el comercio internacional como nacional.

El mayor tráfico marítimo se da con América. Las grandes potencias marítimas son: Inglaterra, Holanda, España y otros países.

Los productos transportados eran: café, azúcar, algodón, la minería. La trata de negros era la base de la economía de las plantaciones en América. Los financieros pasan a ser grandes compañías y los navegantes se convierten en personal asalariado. El comercio con Asía es importante pero más complejo, ya que tenían un sistema económico autónomo y consolidado. El comercio con Oriente se especializa en el transporte de especias y té.

La revolución agrícola fue una condición necesaria para que produjera la Revolución industrial. Los productos americanos están integrados a la dieta humana, como la patata, el tomate o el maíz. Aparecen nuevas técnicas agrícolas que mejoran las cosechas. Permiten una mayor acumulación de capital gracias a la creciente generación de excedente y aumento de los precios agrícolas.

Se afirmaba que la riqueza de un país estaba en el campo.

A mediados del siglo se impulsó la Revolución industrial gracias al traspaso de capitales, fuerza de trabajo, de mercancías, de la agricultura. Esto en un cambio de mentalidad para beneficio de la humanidad.
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