El fin de la “escuela especial”

La erradicación de las “escuelas especiales” para estudiantes con discapacidad es una de las metas más importantes que tienen organizaciones educativas, ya que estos modelos solamente acentúan la discriminación.

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Afortunadamente, el Ministerio de Educación ya cuenta con una Dirección de Educación Inclusiva que ha asumido como una de sus funciones la reducción de estos lugares, que a pesar de que podrían tener buenas intenciones, son más bien perjudiciales.

“Se trata de todo un cambio de paradigma”, explica Barranco. Los cambios siempre tienen sus dificultades, pero son necesarios, reflexionó.

La mencionada dependencia del Ministerio de Educación ha tomado la determinación de no abrir más escuelas de este tipo. Pero, ¿qué hay por delante?

La tendencia es que estos centros dejen de calificarse de “especiales”, lo cual acentúa la disgregación entre los niños.

Se busca que se conviertan más bien en centros de apoyo, que funcionen al mismo tiempo que las escuelas regulares, explicó Barranco.

La profesional explicó que investigaciones de los últimos 30 años han demostrado que es más conveniente apostar por los espacios integrales, lo cual beneficia a las personas con y sin discapacidad.

Por un lado, se cumple el necesario proceso de inclusión para los niños con algún tipo de discapacidad, y eliminar de esta manera las barreras que la sociedad misma ha impuesto al grupo a través de los años.

Por otro lado, los chicos que asisten a escuelas regulares pueden compartir también con ellos, y ver así la inclusión como algo natural.

“No va a ser extraño para ellos luego tener una sociedad inclusiva, porque desde chicos ya se estarán habituando”, indicó Barranco.

Es una realidad innegable el hecho de que existe un sector que se resiste a estos cambios, especialmente compuesto por padres y profesores.

Como pertenecen a otra generación que ha hecho las cosas de una cierta manera, el cambio cuesta, reconoció la profesional.

“Hay familias que recorren varias escuelas antes de que alguna acepte a sus hijos. Las barreras actitudinales son las más fuertes y perjudiciales”, lamentó.

Generalmente, la justificación de los directivos de las escuelas para no aceptar a los niños con discapacidad es que no se cuenta con profesores capacitados, y tampoco con estructura edilicia inclusiva.

Esto, es cierto en parte. Sin embargo, organizacioens como Teletón ofrecen profesionales para atender estos casos, tanto para acompañar al chico como para dar recomendaciones a las instituciones educativas, de manera a ir avanzando en la inclusión.

Para ello, se puede contactar con el Área de Inclusión Educativa de la fundación al (021) 552 300.

En Paraguay, de acuerdo al último Censo Nacional, hay un 12% de personas con discapacidad en todo el país. Es decir, hay 720.000 compatriotas -aproximadamente- que esperan ser incluidos y que se cumplan sus derechos básicos, como lo es la educación.

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