OSN despide temporada con el contrabajo como solista

La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) despedirá hoy su Temporada Oficial Internacional 2023 con el concierto “Pujoja aty pahá”, que contará con la participación especial del contrabajista argentino Julián Medina. Será en el Teatro Municipal “Ignacio A. Pane” (Pdte. Franco y Chile) a las 20:00, con acceso libre y gratuito.

El contrabajista Julián Medina estará hoy como solista en el concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).
El contrabajista Julián Medina estará hoy como solista en el concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).Gentileza

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“Vamos a presentar dos obras maravillosas. La primera es un concierto para contrabajo, que es un instrumento poco habitual como solista”, expresó José Ariel Ramírez, director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien estará al frente de la agrupación en este concierto.

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La primera obra del programa será el Concierto N° 1 en Fa Menor para contrabajo y orquesta, de Giovanni Bottesini.

Justamente el músico Julián Medina, que estará como solista en esta obra obtuvo el año pasado el prestigioso Premio Bottesini, que se organiza en Italia en tributo al compositor. Actualmente es solista adjunto de la Filarmónica de Buenos Aires.

“Es un lujo para la Sinfónica Nacional contar con este tipo de artistas que son de alto nivel”, subrayó Ramírez.

El programa seguirá con la Sinfonía N° 4 en Sol Mayor, de Gustav Mahler. Esta obra contará con la participación especial de la soprano Gloria Piñanez.

“Gustav Mahler fue el exponente más grande que tuvo el sinfonismo en muchos siglos, es un compendio en todo el saber en cuanto a la sinfonía”, detalló Ramírez.

Específicamente sobre la sinfonía que estarán presentando esta noche, sostuvo que tiene entre otras cosas “un tratamiento más clásico de lo que estamos escuchar de él”.

Tiene cuatro movimientos, empezando con un allegro “muy colorista con cascabeles e instrumentos poco habituales en la sinfonía”, explicó Ramírez. Añadió que el segundo movimiento es un lander, una danza campestre; el tercero es un adagio y el último movimiento incorpora voces.

“Tenemos dos obras grandes y exigentes al mismo tiempo. El concierto para contrabajo, es un instrumento difícil de seguir porque no tiene tanto volumen y como está tratado es muy virtuosístico”, subrayó el director.

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