Bajofondo vuelve con “OHM”: “Es una rebeldía dedicar cinco años a hacer un disco”

Fotografía promocional de esta nueva etapa de Bajofondo.

A 25 años de su formación, el colectivo rioplatense Bajofondo regresa con “OHM”, un disco que reafirma su espíritu de experimentación y su voluntad de tomarse el tiempo necesario para crear. En conversación con ABC, el bandoneonista Martín Ferres reflexionó sobre el largo proceso detrás del álbum, la vigencia del proyecto y el valor de la reflexión artística en tiempos de inmediatez.

Para Martín Ferres, cada nuevo trabajo de Bajofondo funciona casi como un nacimiento. El músico explica que el nuevo álbum, “OHM”, es el resultado de un proceso creativo que llevó alrededor de cinco años de trabajo, una duración que no resulta extraña dentro de la dinámica del colectivo.

“Es como que la criatura vio la luz luego de cinco años de trabajo. Eso también define lo que es Bajofondo”, señaló.

Lejos de ser una casualidad, ese tiempo de elaboración responde a una forma particular de concebir la creación artística. Ferres sostiene que el grupo siempre ha apostado por procesos largos de búsqueda y experimentación, incluso en un contexto cultural donde predomina la rapidez.

“Hay una necesidad de búsqueda, de experimentación, de poder encontrar exactamente lo que necesitamos para transmitir lo que queremos”, explicó. “En el caso de Bajofondo, además, siempre hay muchos mensajes detrás de la música”.

Ese proceso no se limita a lo sonoro. Según el bandoneonista, cada disco refleja también una etapa vital de los integrantes. “Son cinco o seis años. Es casi una vida. Cada disco tiene un poco de eso en sí mismo”.

Un espíritu que sigue intacto

Desde su aparición a comienzos de los años 2000, Bajofondo se caracterizó por explorar un territorio híbrido entre la tradición rioplatense y la electrónica contemporánea.

Ferres considera que el espíritu inicial del proyecto se ha mantenido prácticamente intacto a lo largo de estos 25 años. “El germen sigue siendo el mismo: la búsqueda, la experimentación y el compromiso de aportar algo concreto. Algo que no tenga que ver con las modas”, indicó.

En ese sentido, el músico recordó que durante el auge del llamado “tango electrónico” surgieron muchas propuestas que simplificaban esa idea a un gesto superficial. “Cuando se puso de moda, también se banalizó. Poner un loop con un bandoneón no es investigar ni explorar”, sentenció.

Para Bajofondo, en cambio, el desafío siempre fue más amplio. “La experimentación no es solo musical. También tiene que ver con lo intelectual, con lo sociológico, con una mirada sobre el mundo”, según dijo Ferres.

Martín Ferres conversó con ABC Color.

Una banda que funciona como una selección

Una de las particularidades del colectivo es su estructura poco convencional. A diferencia de muchas bandas tradicionales, sus integrantes mantienen carreras individuales activas y se reúnen periódicamente para desarrollar el proyecto común.

Ferres suele describir esa dinámica con una comparación deportiva. “Siempre nos gustó decir que Bajofondo es como una selección nacional”, explicó. “Cada uno juega en su equipo, pero también forma parte de esta selección”.

Entre los integrantes se encuentran músicos y productores con trayectorias diversas, como Gustavo Santaolalla, Juan Campodónico, Luciano Supervielle o el violinista Javier Casalla, además del propio Ferres y el bajista uruguayo Gabriel Casacuberta.

Esa diversidad de recorridos alimenta el proceso creativo colectivo. “Cada uno viene con su bagaje”, comentó el bandoneonista. “Algunos vienen más del rock, otros del hip-hop, de la música clásica o de otros mundos”.

Esa mezcla genera una dinámica de intercambio constante. “Siempre hubo una retroalimentación muy linda. Era casi una obligación investigar algo nuevo para sorprender a los demás en la próxima gira o en el próximo encuentro”.

La agrupación rioplatense Bajofondo, tras un concierto celebrado en Montevideo en octubre de 2019.

El concepto detrás de OHM

El título del nuevo álbum también refleja esa búsqueda conceptual que caracteriza al grupo. “OHM” remite tanto a la unidad de resistencia eléctrica como al sonido del mantra asociado a la meditación.

Para Ferres, ambas referencias dialogan entre sí. “Ahí también hay muchos mensajes. Por un lado está la idea de resistencia, de la corriente que pasa. Pero también el ohm del sonido, del mantra, de la creación”, explicó.

Ese juego de significados aparece también en algunas decisiones estéticas del disco. Un ejemplo es el sencillo “Se fue el sol”, que cuenta con la participación del cantante mexicano Cristian Castro.

A primera vista, el cruce puede parecer inesperado, incluso cercano a una estética pop ochentosa. Sin embargo, Ferres sostiene que el proyecto está lleno de capas de sentido. “Si mirás el video con atención, está lleno de mensajes”, señaló. “Incluso la elección de Cristian Castro tiene que ver con eso”.

Crear en una época de inmediatez

A lo largo de la conversación, Ferres reflexiona también sobre el contexto cultural actual, marcado por la velocidad de producción y consumo de contenidos. “Vivimos en una época donde dedicar tanto tiempo a algo parece casi desprestigiado”, observó. Sin embargo, para Bajofondo ese ritmo pausado es parte de su identidad. “Nosotros elegimos trabajar así. Es una forma de compromiso”, afirmó.

El músico entiende que esa decisión también implica una posición frente al presente. “Solo el hecho de estar cinco años haciendo un disco ya es una rebeldía”, dijo.

Más allá de las discusiones estéticas o conceptuales, Ferres cree que el arte sigue teniendo la capacidad de influir en las personas, incluso de maneras pequeñas. “Podés afectar positivamente a la sociedad con muy poco”, sostuvo. Para él, el simple hecho de provocar una reacción ya representa un impacto significativo. “Aunque alguien diga que no le gusta tu música, ya le generaste algo. Es mejor que estar pasando el dedo por TikTok sin sentir nada”.

En esa línea, el músico citó a la filósofa Simone de Beauvoir al hablar de la idea de trascendencia, no necesariamente entendida como fama o reconocimiento, sino como la posibilidad de dejar una huella.

“Los discos quedan”, reflexionó. “Eso no se puede borrar. Y pensar que en algún momento alguien va a escuchar esa música también forma parte de la recompensa”.

Un vínculo especial con Paraguay

Hacia el final de la conversación, Ferres también recordó su cercanía con Paraguay y el afecto que el grupo siente por el país.

El músico mencionó que ha tenido varias oportunidades de visitarlo y que mantiene amistades aquí, además de una afición muy particular. “Soy fan total del tereré”, comentó entre risas. “No existe bebida que te alivie el calor como el tereré”.

Mientras Bajofondo inicia una nueva etapa con “OHM”, el deseo de llegar a Paraguay con este repertorio queda abierto como una posibilidad futura.

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