A las diez en punto de la mañana hora de Jerusalén, el sonido de las sirenas lo llenó todo, los viandantes que se encontraban en la calle dejaron de andar y se pararon en pie, muchos de ellos cerrando los ojos en un momento de recogimiento y respeto, y quienes conducían pararon sus vehículos allí donde estaban y salieron de ellos para homenajear a las víctimas del genocidio.
En el centro del oeste de Jerusalén había hoy algo más de tráfico y gente que en los días anteriores, por el inicio del levantamiento del confinamiento desde este domingo, pero el movimiento era mucho menor que antes de la pandemia. Los pocos que había en las calles, pararon, los que estaban sentados se pusieron en pie, y mostraron su respeto a los fallecidos.
“Esta es una tradición en nuestro país. Levantarnos y recordar, pensar en todos los que han muerto. Es muy importante para nosotros recordar. Especialmente en días como este. Recordar a todos nuestros muertos”, dijo a la jerusalemita Sabina, tras el acto de duelo.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se dirigió en un mensaje a la población, a los supervivientes del Holocausto y, en particular, a las familias de aquellos supervivientes que se encuentran entre los 181 fallecidos en el país por la COVID-19.
“Enfrentamos muchas dificultades en estos tiempos, pero en ninguna medida pueden compararse con la metódica, diabólica extinción de seis millones de judíos”, afirmó, y reivindicó la importancia para su pueblo de la soberanía nacional y la capacidad de defenderse.
Yad Vashem
El acto central en Israel suele tener lugar en el Museo del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem, donde cientos de personas, incluyendo jóvenes, soldados y supervivientes se reúnen, entonan el himno, una plegaria de duelo y encienden antorchas para mantener viva la llama de la memoria.
En esta ocasión, un Yad Vashem cerrado al público produjo una ceremonia audiovisual, grabada durante los días previos y en la que, además de discursos y canciones, seis supervivientes encendieron una antorcha cada uno, una por cada millón de judíos muertos a manos de los nazis. El museo organizó, además, una campaña internacional donde invitó al público a grabarse leyendo nombres de víctimas y difundirlos a través de las redes sociales con la etiqueta #RecordandoDesdeCasa.
Otra de las tradiciones más características de esta conmemoración es la llamada Zikarón BaSalón, o conmemoración en el salón, y consiste en una serie de reuniones en hogares de todo el país donde uno o algunos supervivientes narran sus vivencias frente a familias o grupos de jóvenes.