El aumento de los contagios en los últimos días en la región de Barcelona hizo que las autoridades instaran a sus habitantes a quedarse en casa. Por ahora es una recomendación, pero podría ser la antesala de medidas más estrictas.
España, uno de los países más afectados por la pandemia con más de 28.400 fallecidos, impuso a mediados de marzo un severo confinamiento.
Pero, desde que se levantaron las restricciones, el 21 de junio, se vive una aceleración de los contagios y hay actualmente más de 150 focos activos en el país, fundamentalmente en Cataluña y en la vecina región de Aragón.
Por su parte, el primer ministro francés, Jean Castex, dijo ayer que no se descarta un nuevo cierre de sus fronteras con España.
En total esta pandemia se ha cobrado 596.742 vidas en todo el mundo desde el pasado diciembre y ha habido más de 14 millones de personas contagiadas, oficialmente, según un recuento realizado el sábado a partir de cifras oficiales.
Pero los números reales podrían ser muy superiores, debido a la imposibilidad de realizar test de diagnóstico masivos en todo el mundo y a que los países usan diferentes métodos para realizar sus balances.
En busca de un consenso en la UE
Mientras tanto los mandatarios europeos intentaban ayer, en el segundo día de una cumbre, encontrar un acuerdo para aprobar un plan que ayude a superar la profunda recesión causada por el coronavirus.
Sobre la mesa hay nuevas propuestas destinadas a convencer a los países más reticentes de adoptar este plan de 750.000 millones de euros (840.000 millones de dólares) basado en la emisión de deuda común.
Y para tranquilizar a los países del sur como España e Italia, más castigados por la pandemia, el nuevo plan propone reforzar las subvenciones destinadas a superar la crisis, hasta los 325.000 millones, reduciendo la partida consagrada a programas europeos.
En Europa, el covid-19 se cobró más de 200.000 vidas y, a nivel económico, podría provocar una contracción del 8,3% del PIB de la Unión Europea (UE), según Bruselas.