“Ahora muchos dirán que a las acciones ilegales salió mucha gente. No, salió poca gente, mucha gente vota por Putin (...) Si se comparan los números comprenderán que se trata de muy poca gente, aunque también son ciudadanos rusos”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El pasado sábado alrededor de 110.000 rusos participaron en marchas y manifestaciones no autorizadas a lo largo de todo el país para exigir la liberación de Navalni, quien está preso a la espera de un juicio.
El opositor es acusado de violar las condiciones de una pena suspendida dictada en 2014, que podría convertirse en una pena de cárcel real de 3,5 años, aunque él denuncia que la verdadera intención es la de silenciarle.
Las autoridades rusas advirtieron que las manifestaciones convocadas para el sábado no estaban autorizadas y amenazaron con castigar con todo el peso de la ley a quienes salieran a las calles. Hubo más de 3.500 detenciones.
Peskov afirmó que respeta la diversidad de puntos de vista, pero se expresó “categóricamente en contra de la participación en acciones ilegales”.