"Nuestro equipo está lo suficientemente motivado como para trabajar durante la noche ya que los operadores de generadores están encendiendo las máquinas más horas durante la noche. No cerraremos hasta que sea totalmente imposible operar", explicó hoy a Efe Sara al Sayed, propietaria de un negocio de mobiliario a medida en Beirut.
La joven de 31 años, que actualmente dirige "Karp n' tree" a distancia desde España, se lamenta de que ni siquiera hay "horarios específicos" para saber cuándo va a haber suministro de la compañía eléctrica estatal ni de los generadores privados que suelen contratar los ciudadanos como alternativa.
Actualmente el suministro público llega como máximo un par de horas al día y, desde que el Banco Central anunció la semana pasada el fin de los subsidios al combustible provocando una acuciante escasez, los generadores, operados por diésel, permanecen apagados buena parte del día.
Al Sayed afirma estar buscando soluciones para mantener a flote su negocio e incluso se plantea trasladarlo a su país de residencia, a pesar de que las ventas de "Karp n' tree" han caída en más de 15.000 dólares desde el estallido de la crisis económica en el Líbano a finales de 2019.
Otros han optado por medidas más drásticas, como Karim al Solo, fundador y director ejecutivo del Grupo de Energía Alternativa SAL, quien ha decidido traspasar su negocio y tiene pensado emigrar dentro de apenas dos semanas.
"¿Va a haber demanda de energía solar? ¿La gente tiene el dinero para ello? Es muy difícil porque el papeleo administrativo y todo lo demás toma mucho tiempo y no hay carburante para llegar a tu destino", dijo Al Solo a Efe.
En un intento de paliar la fuerte escasez de combustible, las fuerzas de seguridad se incautaron de casi 4,4 millones de litros de gasolina y 2,2 de diésel en redadas contra gasolineras y almacenes de carburantes sospechosos de no estar vendiendo sus existencias al público.
Mientras las estaciones de servicio son acusadas de guardar el combustible en sus manos para venderlo una vez se establezcan nuevos precios, en algunos puntos empiezan a escasear también las bombonas de gas para uso doméstico utilizadas para cocinar.
Ahmad, propietario de uno de los supermercados que vende estas bombonas en Beirut, aseguró a Efe que los distribuidores les están trayendo una cantidad "mucho menor" y que el precio se ha cuadriplicado.