"Según información que tenemos confirmada, ninguna persona en Irak tiene ni siquiera las ganas de perder un dron en la casa de un primer ministro", ironizó en un mensaje en su cuenta de Telegram el portavoz de Kataib Hizbulá, Abu Ali al Askary, de hacerse la víctima.
"El papel de la víctima ya es un método obsoleto. (...) Si hubiera quien quiere perjudicar a esta criatura de Facebook, hay muchas formas menos costosas y más garantizadas para lograrlo", añadió.
El jefe de la milicia Asaib Ahl al Haq (Liga del Pueblo de la Verdad), Qais al Jazaaly, cuestionó en un mensaje en Twitter si el verdadero objetivo del ataque era el primer ministro o el impacto del dron contra su residencia "fue casual" e iba dirigido contra otro objetivo de la zona.
Si se confirmara este último extremo sería, dijo, "es un intento de confundir porque se produce un día después de un crimen claro de matar a los manifestantes", en referencia a los violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los participantes en una protesta el pasado viernes.
En la manifestación participaban simpatizantes de milicias chiíes que protestaban contra el resultado oficial de las elecciones legislativas del pasado 10 de octubre, en el que el bloque que representa a estos grupos armados sufrió un fuerte retroceso, y los choques dejaron dos muertos y más de un centenar de heridos.
Sin embargo, el portavoz de Asaib Ahl al Haq, Mahmod Rubaeay, afirmó directamente en la misma red social que el ataque contra Al Kazemi, que salió ileso del ataque, de montaje.
"Es una explosión artificial (...) para cubrir los crímenes" del viernes y "distraer a la opinión pública", afirmó en su cuenta de Twitter el portavoz del grupo, Mahmod al Rubaeay.
El pasado viernes Al Jazaaly responsabilizó a Al Kazemi por los manifestantes muertos y prometió vengarlos en el "cuello de Al Kazemi".
También aseguró ese día que actores relacionados con los servicios de inteligencia planeaban bombardear la Zona Verde, donde se encuentra la residencia de Al Kazemi, para echar la culpa a los que critican el resultado electoral.
Estas reacciones de las dos milicias proiraníes se producen a pesar de que Teherán ha condenado el ataque considerándolo un "acto de sedición" y apuntó a "grupos de expertos extranjeros" o "thinks tanks" como los causantes por sus políticas en Irak.