"Eventos sangrientos y lamentables dieron comienzo en la región de Yabal Mon desde el pasado 17 de noviembre, y fallecieron 34 personas y más de 60 resultaron heridas", detalló el gobernador en declaraciones transmitidas por una emisora oficial sudanesa.
Además, destacó que alrededor de 16 aldeas fueron quemadas, lo que provocó el desplazamiento de miles de ciudadanos de sus hogares hacia la frontera sudanesa con Chad, donde se encuentran en "malas condiciones" por las temperaturas bajas y la falta de comida y asistencia.
El gobernador aseguró que los actos violentos comenzaron con el robo de ganado, algo habitual en Sudán, lo que llevó a las dos partes a enfrentamientos violentos con el empleo de armas de fuego.
Asimismo, aclaró que el Gobierno local envió unidades militares a la zona de los choques, donde prevale la calma desde ayer, aunque las personas desplazadas no han podido aún regresar.
Por su parte, el Comité Central de Médicos de Sudán, un sindicato independiente de este sector, acusó hoy- en un comunicado - a las autoridades de Jartum de guardar silencio ante los enfrentamientos.
"Enfrentamientos sangrientos ocurren a gran escala con armas de fuego y otro tipo de armas en las últimas semanas, provocando un gran número de muertos y heridos graves, así como la destrucción y quema de aldeas y hogares, frente al silencio y apagón informativo de los órganos estatales golpistas", subrayó el comunicado.
Además, responsabilizó a la "autoridad golpista" y a sus fuerzas militares y de seguridad de "cada gota de sangre derramada", y de no poder mantener la paz y la seguridad en la región.
El Comité hace referencia de esta forma a los generales que tomaron el poder en un golpe de Estado hace un mes, disolviendo el Gobierno civil, aunque el primer ministro Abdalá Hamdok fue restituido en el cargo el pasado domingo gracias a un acuerdo político que la oposición ha rechazado.