"La negativa de los palestinos a transferir la bala y realizar una investigación conjunta con representación estadounidense revela sus motivos", señaló un portavoz militar.
El canal catarí Al Yazira, para el que trabajaba Shireen desde 1997, publicó hoy su propia investigación sobre la muerte y por primera vez se difundió una imagen de la bala que la mató, que está en poder de la Fiscalía de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que llevó a cabo la pesquisa oficial.
La conclusión tanto de la ANP, como de otras investigaciones independientes desarrolladas en las últimas semanas por medios como AP, CNN, The Washington Post o Al Yazira, es que la veterana periodista murió por un disparo de un soldado israelí, lo que coincide con los testimonios de los testigos presenciales en el momento de su muerte.
"Cabe señalar que fue un operativo durante el cual se produjo un intercambio de disparos entre soldados israelíes y pistoleros palestinos en el marco de operaciones antiterroristas en Yenín", indicó hoy el Ejército sobre la muerte de Abu Akleh, el pasado 11 de mayo mientras cubría una redada en Yenín, en Cisjordania ocupada.
La investigación de Al Yazira afirma que la bala que la mató tenía un calibre de 5,56 milímetros, se usa en rifles M4 y tenía la punta verde como las diseñadas para perforar armaduras, detalles que se han conocido por primera vez.
Expertos balísticos y forenses consultados por el canal catarí analizaron la bala utilizando modelos 3D y llegaron a la conclusión de que fue fabricada en EEUU y corresponde a las que utilizan las fuerzas israelíes.
La investigación preliminar del Ejército israelí, difundida dos días después de su muerte, señaló que era imposible determinar el responsable de la muerte sin tener acceso a la bala, que la ANP se negó a compartir con Israel para un análisis conjunto.
Desde el incidente, el Ejército ha investigado y revisado las circunstancias de la muerte de la señora Abu Akleh", afirmó el portavoz militar, quien recordó que el jefe del Estado Mayor, Aviv Kohavi, ordenó esta semana ampliar la pesquisa interna sobre las circunstancias en las que murió la reportera e incorporó a un oficial superior con experiencia tecnológica en la Dirección de Inteligencia.
El Ejército sostiene que el disparo pudo venir de un soldado israelí o de un palestino armado, ya que la periodista estaba en la línea de fuego; aunque el resto de investigaciones y los testigos presenciales afirman que no había palestinos armados en el lugar de los hechos.
"El Ejército israelí lamenta el daño a los no combatientes, incluso durante intercambios de fuego y situaciones de combate activo, y está muy comprometido con la libertad de prensa", indicaron.