El país sigue luchando por configurar un sistema político basado en la democracia, la Constitución, la justicia y la paz. Siete décadas después, Pakistán, literalmente el país de los puros, anhela cumplir ese sueño casi tanto como en el momento de su independencia.
Con la partición del subcontinente indio que dio origen a la India y Pakistán, millones de personas se convirtieron en minorías, extraños en el país en el que habían estado viviendo durante generaciones y al que, por motivos religiosos, ya no pertenecían.
Se estima que entre 10 y 12 millones de personas cruzaron la frontera recién creada: musulmanes hacia un lado, hindúes y sijs hacia el otro, en lo que se convirtió en una de las mayores migraciones de la historia.
Además se calcula que un millón de personas murieron en la violencia comunitaria mientras cruzaban a pie, en carretas o en trenes al otra lado de la frontera, y más de 75.000 mujeres fueron violadas, secuestradas o forzadas a convertirse a otra religión.
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La República
La democracia de Pakistán sigue tambaleándose más de siete décadas después, con la influencia insistente de una forma u otra de los islamistas, del poderoso Ejército, o de ambos. Pakistán ha sido gobernado por militares más de la mitad de su historia a través de golpes de Estado, y entre las luchas de poder que alzan y derrocan gobiernos, esta nación de 220 millones de personas sigue en la búsqueda de una democracia independiente.
Su septuagenaria economía tampoco consigue asentarse, marcada ahora por la inestabilidad regional y la incertidumbre global, que amenazan la supervivencia del Estado. Con el crecimiento de la deuda exterior, el agotamiento de las reservas en divisas y el aumento de la inflación, el país depende en gran medida de la asistencia.
De la deuda exterior contraída por Pakistán a lo largo de los años, los gobiernos civiles solicitaron casi el 82 % del total, mientras que los mandatarios castrenses tomaron prestado alrededor del 18 % recibido por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Pakistán ha solicitado préstamos 22 veces al FMI en su historia, lo que le convierte en uno de los países que más préstamos ha pedido en el mundo”, dijo a Efe el economista Muzzamil Aslam.
Y es que este país densamente poblado, y con altas tasas de desempleo, analfabetismo y pobreza, cuenta con una cuarta parte de su población o alrededor de 55 millones de paquistaníes viviendo por debajo del umbral de la pobreza, según el Banco Mundial.
En 75 años, un total de 23 primeros ministros han tomado juramento, pero ya sea porque fueran derrocados por un golpe militar o destituidos por el presidente, el Parlamento, o la Corte Suprema, ninguno ha completado su mandato de cinco años.
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