La magistrado Sharon Fraser fue quien tomó la decisión de repatriar a los caribeños, divididos en 15 hombres y una mujer, quienes llegaron a Belice el pasado 1 de septiembre.
Los cubanos, quienes viajaban sin pasaportes, alegaron que viajaban buscando asilo político en las Islas Caimán, pero que accidentalmente terminaron en Belice, cuando la nave en la que viajaban se accidentó por falta de combustible y por mal tiempo.
Fraser, no obstante, cuestionó a los cubanos cómo pretendían viajar a otro país sin pasaportes.
Ante ello, Orson "OJ" Elrington, quien representó legalmente a nueve de los cubanos, le pidió a Fraser que fuese discreta y no le impusiera tiempo en prisión a ninguno de los migrantes, pues no existía basta evidencia para probar que estos arribaron intencionalmente a Belice.
Dos de los cubanos que Elrington defendió se declararon culpables, mientras que los siete restantes dijeron que desconocían cómo se declararían.
Otro cubano le dijo a la jueza que aunque llegaron a Belice sin pasaporte, su plan tampoco era arribar al país.
Sin embargo, la única cubana entre los migrantes cambió su versión y alegó que el grupo buscaba asilo político en Belice, aunque otros dos cubanos indicaron que sus documentos oficiales los dejaron en las Islas Caimán después de que se les denegara asilo.
El grupo restante de cubanos no tuvo representación legal.
Fraser, a su vez, apoyó la decisión del Departamento de Inmigración de Belice de rechazar multar al grupo de inmigrantes.
No obstante, ordenó la repatriación de estos.
Uno de los detenidos, por su parte, cuestionó a la jueza Fraser si podía pagar alguna multa por su acto y continuar su rumbo, pero esta negó hacerlo, pidiendo el regreso del grupo a su país de origen.