"Adoptamos una visión muy equilibrada porque la verdad es que puede que tengamos que hablar con Rusia sobre combustible y fertilizantes", dijo Marcos en un evento organizado por medios locales en Manila la noche del miércoles.
Filipinas está sufriendo los efectos de la invasión rusa de Ucrania, con una inflación desbocada desde el inicio de la guerra que afecta especialmente a los precios del combustible y la alimentación en el archipiélago.
Este mes de septiembre, la inflación registró un 6,9%, la cifra más alta en cuatro años.
Si bien Filipinas votó en marzo a favor de la resolución de Naciones Unidas que condenaba la invasión rusa de Ucrania, y también apoyó la suspensión de la membresía de Rusia en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el país asiático no se unió al club de países que sancionaron a Rusia.
En su intervención, Marcos Jr. añadió que su estrategia de demostrar una política exterior independiente también incluye lidiar con países que "no han sido particularmente sus aliados".
"La interconectividad global nos vino de una manera muy convincente (...) ¿Quién nos iba a decir que la cadena de alimentación y los precios de los alimentos nos iban a afectar tanto?", justificó Marcos Jr.
"Y por ello es muy importante para nosotros encontrar nuestro lugar en el mundo", añadió.
En su visita a EEUU hace dos semanas, donde reforzó su acercamiento a su tradicional aliado histórico tras el enfriamiento de las relaciones durante el mandato del expresidente filipino, Rodrigo Duterte, Marcos Jr. ya aseguró en una entrevista estar "cerca" de finalizar un acuerdo con Rusia y otros países.
Marcos Jr. subrayó entonces que Filipinas no puede ser "autocomplaciente" y delegar en los proveedores habituales, y que mantiene conversaciones con Rusia y otros países para diversificar el suministro de algunos productos.