La decisión de declarar "persona non grata" a dos miembros de la embajada germana en Teherán era "previsible", pero "en ningún modo justificable", según un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Berlín considera que la expulsión dictada el pasado 22 de febrero contra dos miembros de la embajada iraní fue una reacción "adecuada" tras haberse dictado la pena de muerte al ciudadano Jamshid Sharmahd.
La reacción de Irán, en cambio, es "arbitraria", afirma el comunicado, que alude al buen trabajo que realizaban sus dos empleados en Teherán "pese a las dificultades existentes".
Teherán justificó la decisión de expulsar a los miembros de la embajada alemana en que habían incurrido en "injerencia en asuntos jurídicos internos de Irán.
Sharmahd, de 68 años, fue condenado por supuestamente liderar un grupo terrorista que planificó 23 atentados en suelo iraní, de los que llevó a cabo cinco, según el Poder Judicial iraní.
Según informaciones de la sección alemana de la organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI), Sharmahd se crió en Alemania y fue secuestrado por los servicios secretos iraníes en Dubái en 2020.
Berlín afirmó que Sharmahd no pudo elegir a su propio abogado, equiparó el proceso público al que fue sometido a una "condena por adelantado” y exigió al país persa que retirara la condena a muerte.