Valencia recupera las fiestas de las Fallas con todo su esplendor

Valencia (España), 19 mar (EFE).- La ciudad de Valencia (este) vive este domingo la jornada final de sus Fallas, una de las fiestas más conocidas de España, en las que el fuego y la pólvora son los protagonistas, y que este año ha contado con una asistencia multitudinaria, ya sin ningún tipo de restricciones por la pandemia.

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Esta noche se pone fin a la fiesta con la quema de los más de 760 monumentos efímeros, conocidos como "fallas", que arderán en los distintos barrios de la ciudad, en lo que se conoce como la "Cremá", una gran exhibición de luz y ruido que inunda la capital.

Las fallas son grandes conjuntos de esculturas de madera y cartón piedra, alegóricas y sátiras, que se instalan al comienzo de las fiestas en calles y plazas de toda la ciudad, y que el día 19, festividad de San José, arden como broche final de la celebración, aunque una de ellas, la indultada por un jurado, se salvará y pasará a engrosar los fondos del llamado Museo Fallero de Valencia.

Son unas fiestas que se remontan al siglo XVIII y que en 2016 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Estas son las Fallas de la normalidad plena, ya sin restricción alguna por la covid, que dejan algunos de los mejores registros turísticos y económicos de los últimos años.

Durante una semana la ciudad se ha inundado de pólvora, música, pasacalles y paellas, la comida típica valenciana, conocida mundialmente.

FIESTA DE FUEGO Y PÓLVORA

El plan festivo de este domingo tuvo como antesala la llamada Nit del Foc (Noche del fuego, en valenciano) que se vivió ayer, cuando un espectacular castillo de fuegos artificales, con mñas de 7.000 artificios pirotécnicos, iluminó la madrugada valenciana.

Y hoy comenzó el día con las tradicionales "despertaes", que entre las siete y las nueve de la mañana ensordecen cada barrio con cientos de falleros, en algunos casos acompañados por charangas, que anuncian al vecindario que ha llegado el día de San José, con miles de explosiones pirotécnicas. La celebración hace honor al patrón de los carpinteros, que dieron origen a estas fiestas.

Durante todo el día las calles del centro, y otras zonas con fallas especiales, se llenan con docenas de miles de turistas que apuran las últimas horas de vida de estos auténticos monumentos efímeros, además de vivir la última mascletá (un disparo pirotécnico muy ruidoso, colorista y rítmico) en la plaza del Ayuntamiento, que ayer, primer día del fin de semana, reunió a más de 120.000 personas en la zona, lo que, según la Policía Local, supuso el disparo más multitudinario de los últimos veinte años.

Por la tarde se celebra la Cabalgata del Fuego, un espectáculo de demonios y pirotecnia que se ha ganado un hueco en los últimos años en el calendario festivo por su espectacularidad, y cuando termine comenzará el ritual de la Cremá, colofón de la fiesta.

Será el turno del fuego purificador de las fallas, que dará paso al enorme trabajo de los equipos de limpieza para retirar las cenizas de los monumentos y la basura dejada por los cientos de miles de turistas que se estima habrán pasado estos días por la capital valenciana.

Las valoraciones oficiales y empresariales del próximo lunes hablarán del grado de éxito de unas Fallas marcadas por el optimismo y el deseo de normalidad, pese a la crisis económica actual, pero con ganas después de los tres años de la pandemia que tanto las condicionó.

Cabe recordar que las Fallas fueron las primeras fiestas que en 2020 se suspendieron en España al estallar la pandemia de coronavirus.

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