"Si Sudán llega al punto de la guerra civil (...), creo que será una pesadilla para el mundo", afirmó Hamdok en el foro anual sobre gobernanza de la panafricana Fundación Mo Ibrahim, que se celebra este fin de semana en Nairobi.
El exmandatario subrayó que la "prioridad número uno" es que "esta guerra tiene que parar" porque, de no lograrse ese objetivo, tendrá muchas "ramificaciones".
"La grave situación tiene que ser atajada. De lo contrario, tendrá implicaciones no sólo para Sudán, sino también para la región y el mundo", enfatizó Hamdok, al recordar que "Sudan es el país más grande en esa área" en el noreste de África.
A fin de alcanzar una pronta solución, el ex primer ministro urgió a la comunidad internacional a mantener la "presión" sobre los líderes enfrentados en su país: el jefe del Ejército, Abdelfatah al Burhan; y el comandante del poderoso grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), Mohamed Hamdan Dagalo, alias Hemedti.
"Hemos llegado a comprender y saber de guerras civiles en curso en otros países de nuestra región que, si no se aborda en los primeros días, se degenera", advirtió Hamdok.
"Ésta no es una guerra entre un ejército y un pequeño grupo rebelde. Son casi como dos ejércitos (...). Es una guerra sin sentido, es contra todo en el país", aseveró el exgobernante, quien lamentó la "situación muy triste" que sufre Sudán, ahogado actualmente por "la guerra, la pérdida de vidas, la devastación".
Los choques entre el Ejército y las FAR continuaron hoy en Jartum, donde se escucharon disparos y explosiones cuando se cumplen exactamente dos semanas de enfrentamientos que no se han detenido a pesar de la entrada en vigor de múltiples treguas.
Hasta el momento, de acuerdo con el Ministerio de Salud sudanés, al menos 512 personas han muerto y más de 4.000 han resultado heridas por los combates, que se iniciaron el pasado día 15.
El conflicto estalló tras semanas de tensión en torno a la reforma de las fuerzas de seguridad en las negociaciones para formar un nuevo Gobierno de transición.
Ambas fuerzas perpetraron el golpe de Estado conjunto que derrocó al Ejecutivo de transición de Sudán en octubre de 2021, lo que provocó la caída de Hamdok como primer ministro, si bien éste fue restituido en noviembre de ese año pero acabó dimitiendo en enero de 2022.