"El primer ministro, Benjamín Netanyahu, presidió hoy una reunión del subcomité para la promoción de la lucha contra el crimen en el sector árabe", informó un comunicado de la oficina del mandatario, que detalló que en la reunión se decidió que "el Shin Bet ayudará a la Policía de Israel en sus operaciones contra las organizaciones criminales de cara a las elecciones municipales" previstas para el mes de octubre.
Esta cooperación, que ya había sido anticipada por Netanyahu en el mes de julio, se llevará a cabo "acorde a la ley" y "en base a las responsabilidades del Shin Bet".
El anuncio de hoy llega tras la muerte ayer de cuatro árabes israelíes en un tiroteo en el pueblo de Abu Snan.
Uno de los fallecidos era candidato a las próximas elecciones municipales del pueblo y tres de los muertos eran miembros de una misma familia, según informaron medios locales.
Este incidente tuvo lugar horas después de otro tiroteo en la localidad árabe de Tira, en el centro de Israel, donde fue asesinado el director general del ayuntamiento del pueblo.
Estos homicidios elevaron a 156 la cifra de miembros de esta comunidad -que representa en torno a un 20% de la población de Israel- fallecidos este año en el marco de una ola de violencia sin precedentes.
"No podemos tolerar estos asesinatos", dijo Netanyahu, que reiteró su voluntad de "usar todos los medios" para acabar con la creciente violencia en esta comunidad, que denuncia desde hace años discriminación y negligencia por parte del Estado israelí para hacer frente a la creciente influencia del crimen organizado en sus ciudades y pueblos.
Por otra parte, líderes comunitarios árabes, al igual que altos cargos del estamento de seguridad israelí e incluso la fiscal general del Estado, han expresado recientemente su rechazo a la participación del Shin Bet en la lucha contra la violencia entre esta población.
Según la organización no gubernamental israelí Iniciativas Abraham, en torno al 75% de los asesinatos registrados este año entre esta comunidad están relacionados con el crimen organizado, mientras que el resto se atribuye a enemistades de sangre, feminicidios que involucran a miembros de la familia y otras actividades delictivas.