El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, le acusó de carecer de estrategia frente al gigante asiático, en medio de una polémica en Londres al conocerse la detención el pasado marzo de dos presuntos sospechosos de espiar para Pekín en la Cámara de los Comunes (baja).
El líder conservador, presionado también por el ala derecha de su formación para que declare a China "una amenaza" a la seguridad nacional, aseguró que el ministro de Exteriores, James Cleverly, trató de "esos asuntos" durante su visita a Pekín en julio.
Según Sunak, su Gobierno tiene "la política más sólida (hacia China) que haya existido en la política exterior" del Reino Unido, en la que se aprovecha el diálogo para plantear "preocupaciones importantes", en línea con los que hacen los "aliados cercanos" de este país.
Starmer consideró la respuesta una evasiva y pidió al jefe del Ejecutivo que se comprometa a realizar "una auditoría completa de las relaciones entre el Reino Unido y China, que tantos en esta cámara llevan tiempo exigiendo".
También acusó a su rival de ser "el hombre de la inacción".
"(El sistema de) Libertad vigilada, las prisiones, los colegios, China... Una vez más el hombre de la inacción ignora las advertencias y luego culpa a los demás por las consecuencias", le dijo.
Uno de los dos detenidos el 13 de marzo por presunto espionaje para Pekín mantuvo el lunes a través de sus abogados que es "completamente inocente", mientras que la Embajada china en Londres ha calificado los arrestos de "farsa política" y pide a las autoridades británicas que pongan fin a la "manipulación anti-China".