Según la autoridad antimonopolio, que ha recibido unos 2.000 informes relativos al plan de transferencia, la información enviada a los clientes "era ambigua y se difundió de manera incoherente con la importancia del asunto en cuestión".
El Banco Central de Italia ya había pedido a Intesa Sanpaolo que ejecutará de manera "ordenada" y con una "comunicación adecuada" la transición a su nueva banca digital, según reveló recientemente el ministro de Relaciones con el Parlamento, Luca Ciriani.
La AGCM explica que en la comunicación enviada por Intesa Sanpaolo a esos clientes se les define como "principalmente digitales" o que están "familiarizados con los servicios y canales digitales, así como clientes consumidores que, en cualquier caso, hacen un uso nulo o limitado de la sucursal".
En el mismo documento, se les ofrecía "la mera opción" de declararse "no predominantemente digitales".
Tras la apertura de la investigación, Intesa Sanpaolo mostró su plena disponibilidad a colaborar con la AGCM, aunque defendió que el traslado de cuentas se había realizado de "conformidad con la normativa aplicable" y que los clientes que se han quejado son "muy limitados en comparación con los números generales".
Sin embargo, según antimonopolio, "la comunicación enviada a los titulares de cuentas corrientes implicados en la transferencia parecía ambigua y difundida de una manera que no parecía coherente con la importancia del asunto en cuestión".
"Los consumidores se quejaron de que la comunicación se entregó en la banca por internet o en la app (aplicación) de Intesa Sanpaolo sin ninguna prueba en particular y en un momento del año que coincidía en gran medida con las vacaciones de verano", explica.
Por ello, "los titulares de las cuentas no eran plenamente conscientes del traslado de su cuenta a otro operador y, de hecho, a menudo solo tuvieron conocimiento de ello una vez transcurrido el plazo fijado por Intesa Sanpaolo para que manifestaran su oposición al traslado", e incluso "el mismo derecho a oponerse al traslado no parece haberse indicado con suficiente claridad".
Además, implica "cambios importantes en las condiciones contractuales existentes con Intesa Sanpaolo y en la forma de utilizar el servicio: no habrá sucursales físicas a las que acudir, ya que se trata de un operador completamente digital con el que solo se puede interactuar a través de un (teléfono móvil) 'smartphone' y no del navegador del ordenador personal, como ocurría con Intesa Sanpaolo".
También "faltarán algunas funciones y servicios (por ejemplo, las llamadas tarjetas virtuales) presentes en Intesa Sanpaolo y ausentes en Isybank", lo que, según el organismo, "supondría, al menos para algunos titulares de cuentas, un aumento del coste de mantenimiento de una cuenta".
En una comparecencia en la Cámara de Diputados el pasado día 18, el ministro Ciriani explicó que el Banco de Italia también ha solicitado que la entidad financiera permita a los clientes "no interesados" en el cambio que sus cuentas permanezcan en Intesa Sanpaolo.
Intesa Sanpaolo, que ha comenzado el traslado de unos cuatro millones de clientes a Isybank, asegura que los clientes susceptibles de tal cambio son aquellos que no han pisado una sucursal durante al menos un año y que no posean un depósito de valores o préstamos pendientes.
El movimiento, que se completará en marzo del año que viene, ha despertado dudas en algunos diputados de Hermanos de Italia, la formación ultraconservadora de la primera ministra, Giorgia Meloni.