Ambos países mantienen actualmente una relación comercial sujeta a los términos fraguados cuando el Reino Unido aún era miembro de la Unión Europea (UE).
Según ese pacto de duración limitada, se había permitido a Londres continuar vendiendo productos como vehículos o queso sin someterse a los onerosos aranceles a las importaciones, aunque las negociaciones que mantenían ambas partes para tratar de extender esas condiciones como parte de un nuevo acuerdo han colapsado.
Los aranceles canadienses de hasta un 245 % más sobre el queso británico ya entraron en vigor a comienzos de este mes tras expirar los términos anteriores, a finales de 2023.
Un portavoz del Gobierno dijo a la prensa que Reino Unido se reserva el derecho de "poner en pausa las negociaciones con cualquier país si no se realizan progresos".
"Siempre hemos sostenido que solo negociaremos acuerdos comerciales que reporten (beneficios) a los británicos", apuntó.
La fuente señaló que el Gobierno "continúa abierto a volver a comenzar negociaciones con Canadá en el futuro para construir una relación comercial más fuerte".
"Si Canadá vuelve a la mesa de negociaciones con una oferta seria y el deseo de avanzar, somos todo oídos", aseguró.
Ambas partes llevaban tratando de llegar a un acuerdo desde marzo de 2022, mientras el Gobierno canadiense afrontaba al mismo tiempo presiones por parte de los productores locales de queso.
Canadá había presionado al Reino Unido para que relajara un veto a la carne de ternera tratada con hormonas, pues les cierra las puertas al mercado británico.
Es también la primera vez que Londres suspende de manera formal negociaciones con un socio comercial desde que abandonara formalmente el régimen comercial comunitario en 2021.
Desde el Gobierno de Canadá, la secretaria de Estado de Comercio, Mary Ng, mostró su "decepción" ante la pausa en las negociaciones, en declaraciones a la BBC.
"Su decisión de continuar manteniendo barreras de acceso al mercado para nuestra industria agrícola y su indisposición a llegar a un acuerdo mutuo solo ha estancado las negociaciones", lamentó.
Si bien Canadá confía en "poder negociar un acuerdo beneficioso para ambos", avisa de que "no negociará un pacto que no sea bueno para los canadienses o para los empresarios, granjeros y empleados canadienses".
La presidenta del Sindicato de Granjeros de Inglaterra y Gales, Minette Barnes, considera la decisión del Gobierno británico un "alivio para los granjeros" al tiempo que recordó que ya "se dañó el sector agrícola y la economía, liberalizando totalmente los acuerdos comerciales con Australia y Nueva Zelanda", con lo que "había que ponerse duros" ahora.