Australia pide un diálogo constructivo en N. Caledonia tras violentas revueltas en Numea

Sídney (Australia), 15 may (EFE).- El primer ministro australiano, Anthony Albanese, pidió este miércoles un diálogo constructivo en Nueva Caledonia, tras las violentas revueltas contra una propuesta de enmienda constitucional que se debate en París, que han provocado el cierre de las fronteras de este territorio autónomo francés.

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Las autoridades en Nueva Caledonia impusieron ayer un toque de queda nocturno a raíz de estas protestas que estallaron el lunes y que se han saldado con importantes daños materiales por los incendios de comercios y saqueos, así como con decenas de heridos y detenidos por los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

En respuesta a esta crisis, que también ha provocado el cierre del aeropuerto internacional, Albanese dio una serie de recomendaciones a los australianos que se encuentran en Nueva Caledonia, aseguró que su Gobierno vigila de cerca la situación e hizo un llamamiento a la calma.

"Nuestro gobierno anima a todas las partes a colaborar de forma constructiva para configurar el futuro institucional de Nueva Caledonia", dijo Albanese en el Parlamento de Camberra, al referirse a la crisis en este territorio de la estratégica región del Pacífico Sur.

"Australia valora mucho su relación tanto con Nueva Caledonia como con el Estado francés. Respetamos y apoyamos el proceso de referéndum en el marco del Acuerdo de Numea y los debates en curso entre todas las partes", remarcó Albanese.

Para el saliente secretario general del Foro de las Islas del Pacífico, Henry Puna, la situación es "muy desafortunada", aunque era predecible porque el problema se "ha cocido" desde el referendo de la independencia celebrado en 2021.

Puna agregó hoy que la crisis en Nueva Caledonia "plantea algunas cuestiones que deben resolverse" hablando "abierta y honestamente" sobre el problema y las soluciones, según declaraciones recogidas por Radio New Zealand.

El estallido de la violencia desde el pasado lunes coincidió con el inicio del debate de una reforma de la Carta Magna para ampliar el censo electoral, congelado desde 1998 y que impide sufragar a un quinto de los votantes de este territorio de 270.000 habitantes.

La reforma permitiría que los ciudadanos franceses que han vivido en ese territorio por más de diez años puedan votar en las elecciones provinciales, pero los indígenas kanak se oponen porque consideran que perderán su influencia en este territorio.

Nueva Caledonia ha celebrado tres referéndum sobre su independencia -en el marco de los acuerdos firmados en 1998- todos ellos con triunfo de los partidarios de seguir siendo Francia, el último de ellos en diciembre de 2021, boicoteado por los independentistas.

Los deseos de independencia marcaron un período de violencia creciente en la década de 1980 en Nueva Caledonia, donde la mayoría de las competencias se han transferido a las instituciones locales, a excepción de la seguridad y la justicia.

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