“No podemos presionarlos ahora que 700 miembros de su personal de seguridad huyeron aquí. (...) La repatriación podrá iniciarse una vez que la situación se estabilice en Birmania ”, dijo Mahmud durante un encuentro con corresponsales en Daca.
El ministro hizo así referencia a la llegada masiva de soldados birmanos que han cruzado los últimos meses la frontera con Bangladés buscando refugio en medio de los combates con el grupo rebelde Ejército de Arakan.
Además, aseguró que el Gobierno bangladesí está trabajando "para encontrar una solución diplomática a la crisis rohinyá", para lo que habían intentado "involucrar a los países que tienen mayor influencia en Birmania", como China y la India, que acogen a un importante número de refugiados rohinyás.
Bangladesh acoge cerca de un millón de refugiados rohinyás huidos de la vecina Birmania. Entre ellos, unos 774.000 que escaparon al país durante la ola de violencia del Ejército birmano en 2017, una operación que la ONU calificó de limpieza étnica y posible genocidio.
Desde entonces se han realizado tres intentos por iniciar la repatriación de los refugiados hacia Birmania, todos ellos fallidos porque los rohinyás se negaron a regresar a sus hogares sin garantías de seguridad o de que recibirían la nacionalidad.
Una delegación de Birmania visitó Bangladesh en marzo del año pasado para reiniciar este proceso.
Sin embargo, una delegación rohinyá de 20 miembros visitó Birmania en mayo, tras lo que afirmó que la situación en el país no era propicia para su regreso.
Birmania no reconoce a los miembros de esta minoría étnica como sus ciudadanos, argumentando que son inmigrantes ilegales.