Este informe sobre el centro y oeste de África, que recoge el último recuento de la Organización Internacional para las Migraciones y el Ministerio de Salud de Mali, indica que los mayores descensos en los desplazados se contabilizaron en las regiones de Tombuctú, Mopti, Kulikoro, Kutiala y Taudenni.
Además de los desplazados internos, Mali acoge a unas 67.000 personas refugiadas, procedentes sobre todo de Burkina Faso y Níger, informó el pasado marzo la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR, que alertó sobre la presión "alarmante" que sufre este y otros países del Sahel.
Mali, gobernado por una junta militar golpista desde 2020, es escenario de ataques terroristas continuos perpetrados por el Estado Islámico (EI) y la filial local de Al Qaeda, denominada el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (GAIM).
En los últimos meses, reacciones imprecisas e indiscriminadas del Ejército maliense, apoyado por los mercenarios del grupo ruso Wagner, han provocado, además, masacres de civiles, que han sido denunciadas por la ONU y otros organismos.
Según la plataforma 'Armed Conflict Location And Event Data Project' (ACLED), que monitoriza la violencia en el mundo, entre mayo de 2023 y el mismo mes de este año murieron 4.394 personas en Mali en eventos violentos protagonizados por grupos no estatales y otras 2.277 a manos de fuerzas estatales.