Tokio tildó este viernes de "lamentable" la instalación de la baliza en aguas del océano Pacífico entre la isla de Shikoku (oeste), una de las cinco mayores del archipiélago, y la isla más meridional del país, Okinotori, sin explicar su propósito, dijo el portavoz gubernamental, Yoshimasa Hayashi, en rueda de prensa.
"Japón ha protestado y le ha pedido a China que no viole los derechos ni intereses marítimos nacionales", dijo Hayashi, que aseguró que Pekín no ha proporcionado ninguna explicación satisfactoria sobre el propósito de su instalación.
Pekín ha señalado que la baliza sirve para detectar tsunamis y que no pretende ningún agravio contra Tokio, que dijo, por su parte, que seguirá "recopilando y analizando información de la situación", según Hayashi.
La boya en discordia fue instalada a mediados del pasado junio por el barco de investigación chino Xiang Yang Hong 22, según confirmó el Ejecutivo japonés, que vigiló al barco mientras navegaba a través de su ZEE en el mar de China Oriental. La zona de mar abierto donde fue situaba la baliza está dentro de la ZEE japonesa.
China instaló otra boya en una ZEE de Japón en julio de 2023, cerca de las deshabitadas islas Senkaku, administradas por Tokio pero reclamadas por Pekín, que las denomina Diaoyu, y es actualmente uno de los principales focos de fricción territorial bilateral.
Barcos chinos entran con frecuencia en aguas alrededor de las islas, desatando protestas de Japón, y la tensión en el área es habitual, pero la zona de instalación de la última baliza es extremadamente inusual, en aguas junto a una de las cuatro islas principales del archipiélago.
China ha estado intensificando sus actividades militares y su asertividad marítima en aguas de la región, lo que ha incrementado el escepticismo y la vigilancia de las autoridades japonesas.