"A día de hoy dejamos de pagar salarios a los empleados públicos por cuenta del presupuesto republicano. No pagamos ningún salario", informó el ministro de Finanzas en funciones de la república separatista, Vladímir Delba, en una reunión con el presidente interino, Badr Gumba, según la agencia rusa RIA Nóvosti.
Especificó que esta situación afecta incluso a las Fuerzas Armadas y a la Policía, que no solo dejan de percibir sus salarios, sino otros recursos procedentes del presupuesto necesarios para su funcionamiento y considerados obligatorios por las leyes abjasias.
Delba señaló que en estos momentos todos los fondos disponibles del presupuesto son dirigidos a la compra de electricidad adicional a Rusia, ya que la principal fuente de energía de este país, la planta hidroeléctrica de IngurGES, enfrenta dificultades debido al bajo nivel de la presa que la alimenta.
Según informó el director de la compañía eléctrica estatal de Abjasia, Timur Dzhindzholia, sin la electricidad rusa la república separatista perdería dos tercios de la energía necesaria por lo que solo contaría con la suficiente para entre siete u ocho horas de servicio diarias.
La compra de electricidad rusa le cuesta a Abjasia 15 millones de rublos diarios (más de 150.000 dólares), un monto que no se incluyó en el presupuesto del año en curso, lo cual obliga al Gobierno a tomar medidas de emergencia.
La situación se agrava debido a que Rusia dejó de pagar desde septiembre pasado las ayudas dirigidas los maestros, médicos y militares abjasios y tomó la decisión de vender su electricidad a los precios del mercado tras acusar a Abjasia de no haber cumplido sus compromisos en el marco de la homologación de las leyes de ambos países.
El toque final fue la decisión tomada el pasado martes por el Parlamento abjasio de negarse a ratificar el acuerdo de inversión con Rusia tras los violentos disturbios que provocaron la dimisión del líder de esa república separatista georgiana bañada por el mar Negro, al considerarlo oneroso para su economía.
Esta decisión ha provocado una crisis en las relaciones entre Sujumi y Moscú, quien no dudó en criticar a la oposición por elegir el camino de la confrontación.