El vuelo 7C101 de Jeju Air, que partió desde el Aeropuerto Internacional de Gimpo hacia la isla Jeju (al sur de Corea del Sur) a las 6:37 hora local (21:37 GMT del domingo), detectó un problema con su tren de aterrizaje poco después del despegue.
La aerolínea informó a los 161 pasajeros sobre el defecto mecánico y posteriormente regresó a Gimpo a las 7:25 (22:25 GMT del domingo), según detallaron fuentes del aeropuerto, uno de los dos que dan servicio a la capital surcoreana.
La aerolínea Jeju Air es la misma que operaba el vuelo del domingo y dijo que planeaba reanudar el servicio después de cambiar la aeronave, que también era un Boeing B737-800, considerada una de las más seguras del mundo y de la que la compañía de bajo costo surcoreana opera 39 en una flota de 41 aviones.
Finalmente el pasaje fue transferido a otra unidad diferente del 737-800, aunque 21 pasajeros decidieron no embarcar argumentando ansiedad.
Fuentes de Jeju Air citadas por la agencia Yonhap indicaron que el capitán de la aeronave contactó a control de tráfico aéreo al detectar una señal indicando una incidencia con el tren de aterrizaje y que aunque confirmó que el sistema funcionaba correctamente, decidió retornar a Gimpo, donde el aparato tocó tierra sin problema, para una revisión de seguridad.
El domingo, el vuelo 7C2216 de la surcoreana Jeju Air estalló tras aterrizar, salirse de pista y chocar contra un muro en el aeropuerto de Muan (290 kilómetros al suroeste de Seúl), un accidente que se saldó con 179 muertos y solo dos supervivientes, lo que supone el peor siniestro de la aviación civil acaecido jamás en suelo surcoreano.
El accidente se produjo alrededor de las 9:03 hora local (00:07 GMT) y el avión, un Boeing 737-800 que había partido horas antes del aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok (Tailandia), no activó ni el tren de aterrizaje ni otros mecanismos de frenado.
A bordo viajaban 181 personas, seis de la tripulación (piloto, copiloto y cuatro auxiliares) y 175 pasajeros, de los que 173 eran surcoreanos, en su mayoría personas que retornaban de vacaciones en familia, y dos de nacionalidad tailandesa.