"Es mi responsabilidad evitar que las instituciones portuguesas se corrompan por la irresponsabilidad de quien quiere mantener el espacio publico en llamas. Es mi responsabilidad si no hay, como parece que no, alternativa a eso devolver a los portugueses la capacidad que solo ellos tienen de escoger lo que quieren para Portugal", dijo Montenegro.
El jefe del Gobierno hizo estas declaraciones en un discurso durante un acto con motivo del Día de la Mujer.
Explicó que no va a dejar que el país "viva un año o año y medio de inestabilidad", cuando, agregó, se puede resolver dicha inestabilidad en dos meses.
"Y es con ese sentido de responsabilidad -subrayó-, que no tiene que ver conmigo, sino con el país, que nosotros el martes vamos a discutir una moción de confianza y el Parlamento tendrá que decidir si el Gobierno tiene condiciones de gobernabilidad o si, por el contrario, los portugueses son llamados a intervenir".
Montenegro se encuentra envuelto en una polémica por Spinumviva, una empresa en manos de su mujer y sus hijos que el primer ministro fundó antes de asumir el cargo y cuando no estaba en la política activa, y que ha recibido pagos de otras compañías en las que había trabajado el político.
El asunto salió a luz a mediados de febrero en la prensa lusa, lo que ha motivado dos mociones de censura, una impulsada por el partido ultraderechista Chega y otra por el Partido Comunista Portugués (PCP), que han sido rechazadas por la unicameral Asamblea de la República (Parlamento).
Sin embargo, como la polémica ha continuado, el Ejecutivo decidió presentar esta semana una moción de confianza, que será debatida y votada el martes en el hemiciclo.
Por el momento, la moción de confianza no tiene visos de ser aprobada porque tanto el Partido Socialista (PS) como Chega, segunda y tercera fuerza en el Parlamento suman 128 diputados (Chega tiene 49 pero a estos se suma uno no inscrito en ningún partido que suele votar en el mismo sentido que este) de los 230 que hay en la cámara.
De ser retirada la confianza al Ejecutivo es prerrogativa del presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, decidir si convoca o no elecciones anticipadas.
El jefe de Estado dio estas semanas algunas pistas de que se inclina por convocar comicios e incluso trazó un calendario para los mismos, que podrían desarrollarse a mediados de mayo.