Ahmed Muna, librero palestino: "En Israel hay cada día menos libertad de expresión"

Núria Garrido Jerusalén, 17 mar (EFE).- Ahmed Muna, de 34 años, todavía se pregunta qué delito ha cometido después de que en el último mes la Policía israelí haya asaltado hasta en dos ocasiones, la última el pasado martes y sin orden de registro, la librería de su familia, la famosa 'The Educational Bookshop' de la calle Salah al Din, en Jerusalén Este.

La situación, opina Muna, refleja la deriva del país: "En Israel cada día hay menos libertad de expresión y de pensamiento", sentencia en una entrevista con EFE en su tienda.

"Nunca antes nos había ocurrido algo así. Es la primera vez en la que nos hemos tenido que enfrentar a este tipo de acciones por parte de la Policía israelí y la primera vez que hemos sido tratados con esa brutalidad", cuenta el librero.

Ahmed, quien junto a su tío, Mahmud Muna, fue arrestado el pasado 9 de febrero durante la primera redada israelí en el establecimientos, donde los agentes entraron encapuchados y confiscaron cerca de 300 libros, denuncia que ni en esa ocasión, ni en la segunda redada -lanzada el pasado martes y durante la cual detuvieron a su padre- las autoridades israelíes cumplieron con la legalidad.

"Piensas que vives en un sitio donde las leyes se cumplen y donde las decisiones se toman bajo la legalidad, pero no es así. En la primera redada, la Policía israelí vino con una orden de registro que no tenía ni el sello ni la firma de la Fiscalía General, algo que se requería para un proceso así. En la segunda redada, ni siquiera nos enseñaron esa orden", explica.

Dos noches detenidos

Tras el arresto, un tribunal determinó que pasaran dos noches en centros de detención israelíes y después ordenó cinco días de arresto domiciliario y 20 sin trabajar en ninguno de los dos locales de 'The Educational Bookshop'.

"Que te asalten es una experiencia muy dura. Es una mezcla de emociones. Sientes intimidación, miedo. Pero a mí lo que me hacía estar tranquilo era pensar que no hay nada ilegal en mi tienda o que promueva la violencia. Aunque, evidentemente el trato por parte de la Policía no fue agradable", cuenta.

Lo que no esperaba la familia Muna es que en menos de un mes la misma tienda volviera a sufrir otra redada de la Policía israelí en la que, de nuevo, confiscaron libros, arrestaron a su padre y también confiscaron las llaves de la librería.

"Ahora lo único que sabemos es que tenemos dos casos abiertos contra nosotros, pero siguen sin presentar ninguna prueba. No tenemos más información. Mientras tanto nosotros seguiremos vendiendo libros", indica.

Obras de autores israelíes y palestinos

Entre los títulos que la policía confiscó - los agentes todavía retienen casi una decena de ellos- se encuentran obras del filósofo Noam Chomsky, otras del escritor israelí Ilan Pappé, autor de piezas como 'La limpieza étnica de Palestina' (2006), o los cómics de Joe Sacco.

"Los agentes de la policía estaban buscando, según dijeron, libros con contenido de incitación o que promovían la violencia. Así que confiscaron todos aquellos que tenían alguna bandera palestina o simplemente libros cuyas portadas tenía dibujos del muro o de las prisiones", detalla Muna.

Los libros de escritores y escritoras palestinas, estadounidenses, israelíes y de otras partes del mundo, dedicados al conflicto palestino-israelí y a la búsqueda de la paz Oriente Próximo, caracteriza a 'The Educational Bookshop' que la familia Muna abrió en 1984.

Sobre por qué ahora Israel ha decidido poner el foco en su librería, Ahmed lo tiene claro: "En nuestra librería, en nuestra colección, nada ha cambiado. Entran libros nuevos, pero más allá de eso, lo que ha cambiado aquí es la realidad. Es que en los dos últimos años, ministros de extrema derecha israelíes gestionan la policía y las prisiones".

Y agrega: "Asaltar una librería en un país supuestamente democrático es cruzar una línea roja. Tienes que ser muy radical para dar esa orden. ¿Qué es lo siguiente que nos espera?".

El librero cuenta que, tras lo ocurrido, muchos se han acercado a mostrar su apoyo, entre ellos los vecinos de la zona, periodistas extranjeros y diplomáticos, y varios ciudadanos israelíes.

"Los que vienen no quieren que se les relacione con este Gobierno de extrema derecha y saben que hoy hemos sido nosotros, pero que mañana puede ser una librería israelí", advierte.

Sobre qué puede ocurrir ahora, Ahmed prefiere no pensarlo, o al menos no transmitirlo en voz alta. Lo que sí tiene claro es que en ningún momento se han planteado cerrar la librería: "Los libros son la luz frente a la oscuridad, son una fuente de conocimiento. Nos quedan muchos por vender".

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