En el centro histórico no habrá viviendas de uso turístico “dispersas”, ha celebrado el delegado de Urbanismo, Borja Carabante, porque en esa zona de Madrid solo podrá haber casas turísticas en edificios dedicados exclusivamente para ese fin.
“En aquellos edificios donde viven los madrileños, no dormirán los turistas”, ha recalcado Carabante.
Además, los pisos turísticos se limitarán a las plantas bajas y primeras, también con acceso independiente.
La medida afectará a las nuevas licencias porque los apartamentos vacacionales ya existentes en la capital se mantendrán.
Para la oposición la medida es insuficiente. La portavoz del grupo socialista, Reyes Maroto, ha criticado duramente el Plan por considerar que ignora la verdadera magnitud de la crisis habitacional en Madrid, donde “las personas sin hogar son el eslabón más débil”.
En Madrid, según estimaciones oficiales, hay más de 16.400 pisos turísticos y 15.000 operan sin licencia.