El proceso, muy criticado por la oposición, podría culminar en la destitución de Baharav-Miara, después de que el Gobierno israelí suavizase en junio las reglas para poder deshacerse de la fiscal, muy crítica con muchas de las decisiones del Ejecutivo.
La propia fiscal general se ha referido a las sesiones del comité ministerial, presidido por uno de sus principales críticos, como un "engaño".
Si el Gobierno finalmente aprueba destituirla, se espera que el Tribunal Supremo israelí bloquee la decisión, lo que podría generar un nuevo choque entre el Ejecutivo que lidera Benjamín Netanyahu y la Justicia.