La intervención se desplegó en forma de una gran alfombra de amapolas, símbolo nacional de Palestina, hechas con papel de semillas, que pueden ser cultivadas, coronada por un cartel en el que se podía leer 'Stop Genocidio. Palestina Libre'.
Además, la ONG presentó en el registro del ministerio 230.000 firmas recogidas en los últimos meses como símbolo de la solidaridad del pueblo español ante el "genocidio" del pueblo palestino a manos de Israel.
La vocal de la asociación Hispano-Palestina, Sara Tubasi, explicó a EFE que estas flores simbolizan "toda la sangre de los mártires de los asesinados en Gaza" pero también sirve para "hacer hincapié" en que la represión se traslada, en realidad, a toda Palestina.
Exigió un "alto al fuego" cuanto antes en Gaza pero también "que la causa no se abandone cuando dejen de caer las bombas", sino que todo esto haya servido para "despertar conciencias" y "que la gente entienda que un régimen así no puede tener lugar en el siglo XXI".
Por su parte, el codirector de CEAR, Mauricio Valiente, aseguró, en declaraciones a EFE, que España y la Unión Europea "pueden hacer muchas cosas" para paliar la situación en Gaza, como imponer sanciones a Israel, romper su acuerdo de asociación e impulsar la querella contra este Estado en la Corte Internacional de Justicia.
Además, en el ámbito de la protección internacional, Valiente relató que CEAR ha percibido un aumento de solicitudes en estos dos años, pero muy ligero porque "no hay vías seguras para poder desplazarse", y un "deterioro de la salud mental" de los refugiados palestinos que ya vivían en España, lo que les ha llevado a "redoblar" esfuerzos para su atención.
La ONG también notó que, como consecuencia de la dificultad de movimientos, "no solo en los territorios ocupados, sino también en los países limítrofes", las reagrupaciones familiares de refugiados que viven en España se vieron "paralizadas y dificultadas", por lo que pidió al Gobierno que tenga "una labor mucho más proactiva" para garantizar a estas personas su derecho.