La pensión de Goya, el sueldo de Velázquez y otros secretos que guarda el Palacio Real

Madrid, 21 nov (EFE).- Velázquez, Goya y Calderón de la Barca tuvieron algo en común: trabajaron para los reyes de España y firmaron contratos que se guardan en el Archivo General de Palacio, que custodia documentos, papeles, planos y fotos de los reyes y jefes de Estado desde hace más de 400 años.

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Creado por Fernando VII en 1814 y ubicado en el Palacio Real de Madrid, es un laberinto de pasillos abovedados, con miles de estanterías que ocupan 12,5 km lineales de documentación textual y guardan más de 1.500 pergaminos, 65.000 fotografías, 11.500 planos y mapas, entre otros documentos.

Acoge documentos sobre  la administración de la Real Casa y del Patrimonio de la Corona desde el siglo XVI hasta Alfonso XIII, así como los documentos de Patrimonio de la II República (1931-1939) y Patrimonio Nacional (1939-1998).

En un recorrido por las salas y pasillos junto al director del Archivo, Juan José Alonso, EFE pudo admirar contratos firmados por pintores, músicos, relojeros y arquitectos desde el siglo XVI que trabajaron para la Corona.

El detalle de los viajes de Velázquez a Italia o la carta en la que Goya reclama una suma por su jubilación, figuran entre los miles de expedientes que documentan desde las grandes decisiones hasta los más nimios detalles del funcionamiento de Palacio.

Todo se guarda en cientos de archivadores de metal gris, tristemente modernos, protegidos por enormes extintores rojos en cada sala o pasillo.

Grandes legajos de papel amarillento escritos en caligrafías maravillosas y firmados con profusión de florituras; mapas y planos de palacios y jardines y registros con las cuentas y facturas de Palacio expresadas en ducados, maravedíes, reales de vellón y pesetas, aparecen archivados.

Con sumo cuidado y guantes de protección, el subdirector del archivo, Javier Fernández, y la archivera María José Pelayo, van sacando documentos como el expediente de Diego de Silva y Velázquez, donde se comprueba que con Felipe IV, ocupó los cargos de pintor de cámara (1623), y otros más de la corte, por los que, además de su salario de 900 ducados, recibió otras mercedes como "una ración cada día en especie como recibían los barberos" o "el aposento que heredó su yerno" en Madrid.

El rey Felipe IV también encargó varias obras de teatro al dramaturgo y sacerdote Pedro Calderón de la Barca, cuyo expediente personal incluye las indagaciones necesarias para acreditar su pureza de sangre (no tenía mezcla, con judíos o musulmanes) y poder así nombrarle capellán de honor de la real capilla.

De Francisco de Goya se guarda, entre muchos otros documentos, la "razón de los cuadros que yo don Fco. Goya he executado para S.M. que Dios guarde por orden del señor don Francisco Sabatini, brigadier de los Reales Ejércitos y su primer Arquitecto" para "adornar la pieza donde comen los Sere(nísimos) Sres Príncipes en el Real Palacio de San Lorenzo" que son los tapices de 'La caza del jabalí' y alcanzan un valor total de 10.500 reales.

A los 80 años, tras pasar 53 al servicio de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, Goya se dirige al rey para explicar que debido a su edad y sus "achaques" y su "quebrantada salud", escribe "para suplicarle se digne a concederme mi jubilación con el honorario".

Entre los documentos custodiados también figuran encargos, cartas y peticiones al rey de pintores como Francisco Zurbarán, quien trabajó en el Salón grande del Alcázar de Madrid (1639), o la solicitud del escritor Mariano José de Larra para ocupar la plaza de escribiente de la Real Biblioteca ya que "se halla sin medios de subsistencia".

Y decenas de miles de documentos más que se guardan cuidadosamente y conforman este monumental archivo.

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