“Lo primero que pensé es que dos o tres años antes empecé a pensar en jubilarme pero creo que alguno cree que debo seguir trabajando”, dijo el papa a los cerca 80 periodistas de medios de todo el mundo, entre ellos EFE, que le han acompañado en esta primera visita internacional que ha concluido con su regreso a Roma.
Al respecto, explicó que una periodista le preguntó antes del cónclave y que contestó que “todo está en manos de Dios” y agregó que “cuando uno da su vida a Dios, deja que él actúe”.
“Esta es mi espiritualidad en medio de los desafíos, en Perú, en medio de terroristas, haciendo trabajo que nunca me imaginaba…”, añadió.
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Secreto
Aunque dejó claro que “el cónclave es secreto”, explicó sobre aquel momento: “Cuando comprendí que podía ser realidad, respiré hondo y dije que Dios se estaba encargando y que él guiaba el camino”.
También afirmó que “es divertido” cómo los periodistas interpretan los gestos de su rostro. “Leo cosas muy interesantes. Pensáis que podéis leer mi rostro y mi mente”, afirmó el papa con ironía.