"Teniendo en cuenta el actual contexto político internacional, el próximo año no será fácil", declaró N'ta, quien pidió al Ejecutivo que se centre en "la recaudación de ingresos estatales, el control del gasto público y la preparación de una buena campaña de comercialización del anacardo”, principal producto de exportación del país.
En su discurso de Año Nuevo a la nación, el líder golpista que gobierna el país desde el 26 de noviembre, afirmó que el contexto internacional es difícil y añadió que habrá dificultades a los desafíos internos del país.
N’ta también destacó la necesidad de regular el mercado de bienes esenciales, para "proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos más desfavorecidos".
Aunque no especificó plazos para el tiempo que llevará este “Gobierno de Transición”, recalcó la importancia de la necesidad de unidad nacional para poder llevarlo a cabo.
"Juntos, podremos superar los desafíos de este período de transición política y lograr que Guinea-Bisáu regrese a la normalidad constitucional aún más unida y fuerte”, cerró el general.
El general Horta N'ta, exjefe del Estado Mayor del derrocado presidente Umaro Sissoco Embaló, que fue nombrado "presidente de transición" por un año, tomó el poder mediante un golpe que tuvo lugar un día antes del anuncio de los resultados provisionales de las elecciones presidenciales y legislativas del 23 de noviembre.
Embaló, que huyó a Senegal tras el golpe y desde allí viajó a República del Congo, y su principal rival, Fernando Dias da Costa se encuentra refugiado en la Embajada de Nigeria, se habían adjudicado la victoria en los comicios.
La medida fue condenada por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), Naciones Unidas, la Unión Europea y la Unión Africana, así como la CPLP, quienes exigen el restablecimiento inmediato del orden constitucional.
Guinea-Bisáu es considerado uno de los países más inestables de África: desde su independencia de Portugal en 1974 ha sufrido cuatro golpes de Estado (1980, 1998/99, 2003 y 2012).