Los equipos de búsqueda rastrearon de forma exhaustiva durante quince días el fondo y la superficie marina, así como las costas de varias islas que componen esta turística región, famosa como destino de buceo y donde habitan los dragones de Komodo.
"Lo siento. No hemos podido encontrarlo", dijo hoy a EFE Stephanus Risdiyanto, director de la Marina de Labuan Bajo, localidad de puerta de entrada al parque nacional y desde donde se ha coordinado parte del operativo.
Las navideñas vacaciones de la familia, cuyos adultos contrajeron matrimonio hace menos de un año, se tornaron en tragedia cuando el barco KM Putri Sakinah en el que viajaban se hundió en aguas de la isla de Padar alrededor de las 20:30 hora local del 26 de diciembre (12:30 GMT).
El punto del hundimiento de la nave fue ubicado en una zona con fuertes corrientes submarinas, que acabaron arrastrando la nave unos 14 kilómetros desde el lugar de la catástrofe.
Tras el naufragio, que se cree pudo ser provocado por el súbito golpeo de tres grandes olas que tumbaron en cuestión de segundos la embarcación, fueron rescatadas dos españolas -madre e hija- junto a los cuatro miembros de la tripulación, incluido el capitán, y un guía local.
Risdiyanto fue uno de los primeros en responder a la señal de emergencia para tratar de localizar a los cuatro españoles que quedaron desaparecidos. Aunque el intento fue infructuoso.
"Ha sido uno de los operativos de búsqueda más largos que he visto", apuntó a EFE durante el cierre de la misión.
A medida que pasaban los días el despliegue se fue ampliando con la llegada de rescatistas y equipamiento procedentes de otros puntos del vasto archipiélago.
Cada día, más de 150 efectivos se repartían en una veintena de embarcaciones, que salieron puntuales al amanecer hacia el área de búsqueda.
El 29 de diciembre, los rescatistas encontraron el cuerpo sin vida de una menor, de 12 años, a alrededor de un kilómetro del punto del hundimiento; el pasado domingo se recuperó el cuerpo del adulto, a poco más de 2 kilómetros del mismo.
Este martes se recuperó el cadáver de un niño, de 9 años, localizado junto al casco del barco siniestrado, ya a unos 14 kilómetros del lugar del accidente. En muchas ocasiones fueron pescadores los que avistaron los cuerpos y dieron la pista a los rescatistas.
Las víctimas mortales son Fernando Martín, exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia CF; un hijo de este; y una hija de su esposa, Andrea Ortuño, quien fue rescatada tras el accidente junto a otra de sus hijas.
El niño que permanece desaparecido es hijo de la superviviente y de una expareja.
El padre del menor desaparecido saludó hoy uno a uno a todo el personal implicado en el despliegue.
La misión de búsqueda terminó de manera oficial durante un acto que las autoridades organizaron en el puerto, a donde acudieron miembros de la Agencia Nacional para Búsqueda y Rescate (BASARNAS), policías, militares, guardacostas o buzos voluntarios.
Las autoridades expresaron sus condolencias a la familia y pidieron una oración por las víctimas. Mientras, la familia, a través de un representante local, agradeció los esfuerzos de los rescatistas.
"Hemos buscado en todas las áreas, tanto en el agua como en las costas, donde creemos que podría estar el cuerpo, pero, desafortunadamente, no hemos encontrado rastro", dijo a EFE Budi Widjaja, quien asiste a la familia del desaparecido.
A pesar del cierre de la misión, las autoridades indicaron que harán un seguimiento adicional de información que aporte nuevas pistas del paradero del desaparecido, con cientos de barcos zarpando a diario desde Labuan Bajo y pescadores faenando las aguas.
Las autoridades portuarias, que suspendieron la navegación de barcos turísticos durante 12 días debido al mal tiempo, permitieron desde este viernes a los barcos con visitantes zarpar hasta Komodo, una de las joyas turísticas de Indonesia, aunque cancelaron las travesías nocturnas.
Las autoridades atribuyeron inicialmente el hundimiento a la pérdida del motor, aunque más tarde indicaron a EFE que se pudo deber a un "inusual e impredecible" fenómeno marino que provocó las grandes olas que habrían tumbado el navío.
La Policía encargada del caso apuntó hoy que la investigación sigue "abierta", después de que la víspera señalara como sospechosos de posible negligencia con resultado mortal al capitán y el jefe de máquinas de la embarcación siniestrada, delito castigado con hasta 5 años de prisión.
Los hombres permanecen en libertad mientras continúa la investigación, según dijeron a EFE fuentes policiales.