Von der Leyen y Costa hicieron una primera parada oficial en Siria, para reunirse con el presidente Ahmed al Sharaa, pero se espera que en las próximas horas se citen en Beirut con el presidente libanés, Joseph Aoun, en aras de fortalecer la asociación entre la Unión Europea y Líbano.
Por su parte, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó este jueves también desde Beirut que Teherán no desea entrar en una nueva guerra, pero aseveró que la República Islámica está "preparada" para ella en caso de nuevos ataques de Israel o Estados Unidos contra su territorio.
Mientras tanto, Israel continúa sus intensos ataques esta semana contra su país vecino.
Ayer golpeó de nuevo el sur de Líbano tras otra ofensiva el miércoles contra un presunto integrante de la milicia chíi libanesa Hizbulá en la localidad de Juaiya, igualmente al sur del país.
Ante los ataques recientes, Aoun acusó el miércoles a Israel de actuar para frustrar los intentos de su Gobierno, así como de otros actores "regionales e internacionales", de consolidar el alto el fuego.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó este jueves que los esfuerzos del Gobierno de Líbano para desarmar a Hizbulá "distan mucho de ser suficientes", una circunstancia que es "imperativa para la seguridad de Israel y el futuro del Líbano".
Pese a que el grupo chií libanés Hizbulá dejó de bombardear el norte de Israel, zona a la que lanzaba misiles y drones, el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu ha intensificado sus ataques en el sur del país alegando que el movimiento está intentando rearmarse.
En noviembre de 2024, el Líbano e Israel firmaron un alto el fuego que más de un año después sigue en vigor, si bien las tropas israelíes todavía mantienen posiciones en el sur del país, incumpliendo el acuerdo de tregua.
El Ejército de Israel mató a 380 presuntos miembros de Hizbulá en Líbano desde que comenzó el alto el fuego en noviembre de 2024, según anunciaron a finales de año las fuerzas armadas israelíes en un comunicado.