"La región de Donetsk es una cuestión de orgullo nacional y seguridad estratégica", subrayó Dmitro Kuleba, exministro de Asuntos Exteriores, en una entrevista publicada este lunes en el 'Ukrainska Pravda', en alusión a la región oriental de Ucrania que, junto a Lugansk, forma el Donbás.
El exjefe de la diplomacia ucraniana mantenía con sus palabras el debate sobre el futuro de la región ocupada parcialmente por Rusia a pesar de su incapacidad para conquistarla plenamente tras casi cuatro años de invasión.
Kuleba se mostraba escéptico ante la idea promovida por EE.UU. de crear una zona económica libre en parte de la región, que no contaría con presencia militar y se centraría en la reconstrucción económica de la zona devastada por la guerra mediante un régimen fiscal especial y estímulos económicos.
Éste es uno de los dos enfoques que barajan actualmente los equipos negociadores, junto con la congelación de la línea de combate y la posterior búsqueda de soluciones a largo plazo, según ha reconocido recientemente el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Una cuestión clave es qué se hará si Rusia entra en la zona después de que Ucrania retire sus fuerzas de allí, según Kuleba.
No se puede llegar a ningún acuerdo a menos que se resuelva este problema, incluso si los ucranianos aceptan la dolorosa retirada de Donetsk a cambio de la soberanía garantizada y la prosperidad económica, subrayó.
"Si nuestras Fuerzas Armadas se retiran, las tropas rusas entrarán fácilmente allí, con cualquier pretexto", declaró a la cadena de televisión pública ucraniana 'Suspline' Volodímir Sergienko, un empresario de la ciudad de Kramatorsk, que se encuentra en el Donbás.
Él ve al ejército ucraniano como "el único garante de la seguridad".
Economistas y diplomáticos han señalado que es ingenuo esperar que las inversiones fluyan hacia una zona encajada entre dos enemigos.
Esta idea de crear una zona económica libre en Donbás es simplemente "otro intento de disfrazar la transferencia de territorios ucranianos al enemigo de una forma más aceptable", señaló Valerí Chali, exembajador de Ucrania en Washington, en sus redes sociales, mientras Rusia insiste en obtener el control de facto sobre la región.
Una posible zona franca en Donbás forma parte de la vía económica de las negociaciones en curso.
Según el diario británico 'The Telegraph', Ucrania espera firmar un acuerdo económico con Estados Unidos en Davos este mes, con el fin de atraer los 800.000 millones de dólares (685.000 millones de euros) necesarios para la reconstrucción del país tras el fin de la guerra.
Según el presidente Zelenski, esto implicaría el libre comercio entre Ucrania y EE.UU.
Analistas ucranianos elogiaron los intentos de asegurar la cooperación económica, pero señalaron que sus beneficios puramente económicos siguen siendo inciertos y los consideran un intento de Ucrania de adaptarse a la naturaleza transaccional de las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump.
La cuestión de la seguridad se mantiene como uno de los temas principales de los actuales esfuerzos diplomáticos, según señaló el analista internacional Dmitro Vishnevetskí en el diario 'Daycom'.
"Una zona económica libre puede parecer atractiva sobre el papel, pero no sustituye al control fronterizo y no garantiza que las inversiones no se esfumen en caso de un nuevo bombardeo u ofensiva", subrayó.
Las perspectivas de un resultado positivo siguen siendo inciertas para los ucranianos.
"Todo lo que hemos visto hasta ahora ha sido presión y chantaje de EE.UU. a Ucrania", declaró a EFE Nazar Sujnatski, programador de la ciudad occidental de Leópolis.
Las condiciones del acuerdo de paz propuesto por Estados Unidos benefician a Rusia y Ucrania no debe aceptar ninguna concesión que no sea recíproca por parte de Rusia, subrayó antes de señalar que congelar los combates en el frente sería el mejor comienzo para encontrar una solución a largo plazo.
Sin embargo, el presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene actualmente ningún interés en detener las hostilidades sin conseguir la región de Donetsk, señaló Kuleba.
Moscú no abandonará las conversaciones con EE.UU., pero sus fuerzas continuarán con su ofensiva terrestre y sus ataques aéreos, advirtió el exministro.