Es una de las conclusiones del último informe de la alianza turística Exceltur, que agrupa a 32 de las más relevantes empresas del sector, presentado este martes, donde se refleja el proceso de normalización en los crecimientos que venía avanzando el sector, que en 2024 creció el 5,5 % y en 2023 el 10,5 %.
Esta reducción de turistas favoreció una relajación del clima de rechazo social, que a la largo de 2025 se vio en distintas zonas del país con una gran afluencia de visitantes, lo que afecta la vida cotidiana de los residentes, por ejemplo, con más presión sobre el tráfico, la vivienda y otros servicios públicos.
Pese al aumento constante de los turistas extranjeros, la caída de la presión se explica, fundamentalmente, por el menor número de viajeros españoles por el interior del país, según Exceltur.
En 2025, el PIB turístico se situó en 218.459 millones de euros, el 2,5 % más que un año antes, lo que situará el peso del sector en el conjunto de la economía española en el 13 %, su valor máximo, que lo consolida como primer sector de actividad.
El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, Óscar Perelli, destacó en la presentación del informe que se trata de un crecimiento turístico más cualificado, que lidera el crecimiento de la productividad en la economía nacional.
Atribuye este avance al esfuerzo inversor de las empresas hacia productos de mayor valor añadido (más hoteles de cuatro y cinco estrellas) y al aumento de la eficiencia operativa gracias a la tecnología.
El tirón fundamental del sector viene de la demanda extranjera, con un patrón de mayor gasto diario (4,5 % más) aunque con estancias más cortas (-1,2 %).
Las evoluciones de los grandes emisores son dispares: crecen los turistas procedentes de Reino Unido (3,2 %), Portugal (6,2 %) e Irlanda (5,6 %), pero se reducen las de los grandes países como Alemania (-3,4 %), Francia (-1,1 %) o Italia (-1,3 %).
La larga distancia está marcada por el crecimiento de Asia, con alzas de casi el 14 % desde China y del 10 % desde Japón; mientras que EE.UU. ralentiza su crecimiento (+4,5 %).
En 2026, pese al contexto de incertidumbre geopolítica, el sector considera que las perspectivas son positivas.
El informe explica también que la conversión de viviendas en alojamientos turísticos "racionalizó" su comportamiento en 2025, por un "mayor compromiso político", mediante ordenaciones urbanísticas "equilibradas" y más medios para su control, según Perelli.
Así, por primera vez, el número de viviendas de uso turístico en las 25 principales ciudades españolas se redujo (un 4,1 % la media julio-noviembre frente a ese periodo de 2024), lo que supone 15.963 plazas menos y un total de 366.000 al terminar el año.
Esta evolución frena el principal causante del desbordamiento de la oferta turística en las ciudades españolas, con sus efectos negativos sobre el mercado de la vivienda y la convivencia ciudadana, ya que la subida del precio de la vivienda para los residentes es una de las principales causas de las protestas contra el turismo masivo.
Donde más se redujeron las viviendas turísticas fue en las Islas Baleares (Mediterráneo), donde viven una gran escasez de oferta inmobiliaria. En la isla de Ibiza cayó un 80 % y en Palma (Mallorca) un 63 %.