DeSantis, quien dejará el cargo en enero de 2027 después de ocho años de mandato en Florida, enunció entre sus mayores logros el prohibir las "ciudades santuario" para migrantes y el hacer obligatorios los acuerdos '287(g)' para que las autoridades locales cooperen con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
"Florida es el único estado del país que requiere la cooperación estatal y local con las autoridades federales (migratorias). Tan solo en los nueve meses pasados, Florida es responsable de la aprehensión de casi 20.000 extranjeros ilegales entregados al Departamento de Seguridad Nacional", resaltó el gobernador.
El mandatario, quien fue aspirante presidencial del Partido Republicano en 2024, ha destacado antes que Florida ha liderado la implementación de la política migratoria durante la actual Administración del presidente Donald Trump.
Bajo su mandato, Florida aprobó la ley SB 4-C, una de las legislaciones locales más agresivas del país contra los inmigrantes porque convierte en un crimen estatal la entrada de indocumentados al estado.
Además, organizaciones civiles han acusado a Florida de crear un modelo de detención migratoria para el resto de Estados Unidos basado en sobrenombres como si fuese un plan de marketing tras la apertura en 2025 de los centros 'Alligator Alcatraz', al oeste de Miami, y 'Deportation Deport', en el norte del estado.
El gobernador destacó que el Congreso de Florida, que comienza ahora su periodo de sesiones, está analizando reformas para "desincentivar aún más la inmigración ilegal".
Entre los cambios que contempla el legislativo local están crear multas para empleadores que ignoren el estatus migratorio de sus trabajadores y cargos criminales para quienes contraten a más de 50 empleados indocumentados.
También hay iniciativas que buscarán impedir a los inmigrantes indocumentados en Florida acceder a préstamos o enviar remesas, además de declarar una "presunción de culpabilidad" para migrantes que estén involucrados en accidentes de tránsito.