El G77, fundado en 1964 por 77 Estados en vías de desarrollo, agrupa a casi toda América Latina, África y las naciones del sur de Asia, y en la actualidad incluye a un total de 134 países que representan dos tercios de los miembros de la ONU.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, destacó en la ceremonia de entrega de la presidencia que su país asume -en sustitución de Irak- en un momento en que "el mundo demanda mayor colaboración colectiva y respeto al derecho internacional", así como "la defensa de los principios de la ONU y los intereses del bloque".
Asimismo, Lubetkin subrayó la importancia de "un proceso transparente para la selección" de candidatos para suceder al actual secretario general, António Guterres.
"Se necesita un proceso transparente que permita a una candidata, ojalá, o candidato, con competencia" para liderar el organismo a partir de 2027.
El diplomático aseguró que la presidencia uruguaya será "facilitadora", con el objetivo de "que la voz del Sur Global se escuche de manera coordinada", y que es necesario "mantener posiciones comunes en procesos de reforma de la ONU" de modo que se mejore su "eficacia, credibilidad y funcionamiento".
Asimismo, Lubetkin señaló que su presidencia se enfocará en "combatir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y la gobernanza de los bancos e instituciones multilaterales, promoviendo una mayor representación de los países en desarrollo".
También buscará garantizar "una distribución más equitativa de recursos y aliviar la carga de la deuda", y destacó la importancia histórica del grupo como "promotor de la cooperación internacional y de un sistema económico más justo e inclusivo".
Por último, dijo que el G77 abordará entre sus prioridades "la acción climática y la protección de la biodiversidad, respetando el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas".
Por su parte, Guterres afirmó durante su intervención en la ceremonia que el Grupo de los 77 y China sigue siendo "un pilar del multilateralismo".
Guterres subrayó que el mundo enfrenta desafíos crecientes como conflictos, desigualdades, deuda elevada, crisis climática y "tecnologías que avanzan más rápido que la capacidad de los países para gestionarlas".
El jefe de la ONU abogó por un financiamiento global de 1,3 billones de dólares anuales para países en desarrollo, la ampliación de la capacidad de los bancos multilaterales y la creación de un Fondo Global para el Desarrollo de la Inteligencia Artificial.