Según las autoridades neerlandesas, poco antes de las 15:30 hora local (14.30 GMT) se recibieron varios avisos alertando de al menos una fuerte explosión, tras lo cual se originó el fuego, y los bomberos elevaron rápidamente el nivel de intervención a "gran incendio", mientras que la policía y los servicios sanitarios y de emergencias acordonaron la zona.
El centro de Utrecht es también hogar del Instituto Cervantes. En declaraciones a EFE, su director, Alberto Gascón Gonzalo, aseguró que todo el personal de la institución se encuentra a salvo, aunque confirmó que escucharon "una explosión fortísima" y las calles colindantes al lugar donde se ha declarado el incendio "huelen mucho a quemado".
Los efectivos de la policía y los bomberos, dice, siguen llegando al centro de la ciudad neerlandesa y tratando de controlar el fuego. En las inmediaciones se han roto ventanas y la vía pública quedó cubierta de restos y escombros.
Al menos una persona resultó herida y por el momento no se conocen las causas de la explosión, que están siendo investigadas.
La Región de Seguridad de Utrecht pidió a la población que no se acerque al lugar del incidente y que facilite el trabajo de los equipos de emergencia.
Varias ambulancias y helicópteros medicalizados fueron movilizados de forma preventiva, y las calles cercanas al foco del incendio permanecen cerradas al tráfico.
Las autoridades activaron el protocolo GRIP-2, que implica la coordinación de servicios de emergencia también fuera del lugar exacto del incidente. El fuego generó llamas intensas y columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad.