"Hemos esperado cinco años; el proceso avanzaba lento y con este veto hoy vivimos en una situación en la que nadie, en ningún lugar, escucha nuestra voz. Ni en Afganistán, ni en Estados Unidos ni por parte de las organizaciones humanitarias", dijo a EFE Ziauddin, titular de un visado especial de inmigrante (SIV).
Para él y su familia la incertidumbre es total tras la última suspensión de Washington.
"No sabemos qué hacer. La vida de nuestras familias y de nuestros hijos se enfrenta al peligro y a la incertidumbre desde todos los frentes", añadió, y aseguró que su vida corre peligro.
Ahmad Khpalwak, que habló con EFE bajo un seudónimo por razones de seguridad, dice que Estados Unidos ha dejado su vida y la de sus hijos "en un peligro total".
"Trabajamos con ellos durante 20 años al precio de nuestras vidas y nos hicieron promesas firmes y claras de que nos apoyarían", dijo
Ahmad detalló que muchos antiguos colaboradores de EE.UU. están ahora escondidos del Gobierno de facto talibán, pero tras la suspensión de los visados no tienen ante quién quejarse o protestar.
"Con estas prohibiciones inhumanas y crueles", el presidente estadounidense, Donald Trump, "ha destruido nuestras vidas y ha dañado la credibilidad" de su país.
Otro solicitante del SIV, Abdul Wasi, dijo que las políticas de Trump en materia migratoria son "crueles" y "poco fiables" para los afganos que colaboraron con Estados Unidos y sus aliados en la Guerra de Afganistán.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el miércoles que suspenderá la emisión de visados de inmigrantes para ciudadanos de 75 países, entre ellos Afganistán, a partir del 21 de enero.
El organismo explicó que la decisión forma parte de una revisión de sus políticas migratorias para garantizar que los solicitantes procedentes de países considerados de "alto riesgo" no dependan de ayudas públicas ni se conviertan en una carga para el sistema estadounidense.