Lima e Silva, que fue nombrado para el cargo el martes pasado, participó en una reunión de coordinación en el palacio de Planalto, sede del Gobierno, encabezada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y con la presencia de los titulares de organismos judiciales, policiales y fiscalizadores.
Tras esa reunión, el nuevo ministro anunció la puesta en marcha de una "estrategia integrada de combate al crimen organizado" que implique una mayor coordinación de todos los organismos gubernamentales.
"Nos vamos a centrar en el combate al crimen organizado por parte de los órganos del Estado. Esa va a ser la tónica del Ministerio de Justicia", dijo Lima e Silva en su primera declaración a los medios, en Brasilia.
La violencia y la acción del crimen organizado son las principales preocupaciones de los brasileños, según recientes sondeos realizados por encuestadoras.
El antecesor de Lima e Silva, Ricardo Lewandowski, ofreció su dimisión la semana pasada alegando motivos personales, aunque en su carta de despedida se quejó de haber enfrentado "limitaciones políticas, coyunturales y presupuestarias" en sus dos años de gestión.
El principal problema político que enfrentó Lewandowski fueron las trabas que el Congreso está poniendo al debate de una propuesta de enmienda constitucional que propone dar mayores poderes al Gobierno en materia de seguridad pública, que ahora es de competencia de los estados.
La preocupación con la seguridad pública ha crecido con el avance de bandas de narcotraficantes nacidas en Brasil, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, que se han convertido en organizaciones multinacionales con ramificaciones en varios países de América Latina.
Brasil registró 44.843 homicidios en 2024, según datos del Ministerio de Justicia, una cifra que lo sitúa como uno de los países con mayor número de muertes violentas del mundo.