El Ministerio de Relaciones Exteriores costarricense indicó en un comunicado de prensa que la entrada en vigor de este tratado, conocido como el Tratado de Altamar, es un logro del multilateralismo en pro de la buena gobernanza y salud del océano, que ejerció un fuerte liderazgo en las negociaciones desde el inicio, y luego impulsó su entrada en vigor.
Este instrumento internacional fue adoptado el 19 de junio de 2023 en una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
"Durante el proceso de negociación, que tomó más de 15 años, Costa Rica ejerció un reconocido liderazgo, representado por partes dedicadas y negociadoras del Ministerio de Relaciones Exteriores, que siempre se abogó por un tratado ambicioso, robusto y basado en la ciencia, para el fortalecimiento de la gobernanza oceánica internacional", afirmó el ente en el boletín de prensa.
Costa Rica firmó el tratado en septiembre del 2023 y lo ratificó el 22 de mayo del 2025. Inclusive, muchas de las disposiciones del tratado, como el procedimiento para establecer áreas marinas protegidas, parten de propuestas presentadas por Costa Rica durante las negociaciones, destacó el ministerio.
Con la entrada en vigor del acuerdo se permitirá establecer mecanismos de gestión por áreas, como las áreas marinas protegidas, para conservar y administrar de forma sostenible las especies y los hábitats de alta mar en las zonas internacionales, ya que áreas marinas internacionales representan más del 60% del océano y contienen ecosistemas y biodiversidad única que no estaban protegidos suficientemente por los instrumentos jurídicos existentes.
El Tratado de Altamar también garantizará la evaluación del impacto medioambiental de las actividades realizadas en zonas fuera de las jurisdicciones nacionales, al establecer un marco jurídico internacional para la evaluación de los impactos de las actividades y sus efectos.
Además, el BBNJ crea un marco para la distribución justa y equitativa de los posibles beneficios derivados de los recursos genéticos marinos y su secuencia digital en aguas internacionales, garantizando que esas actividades beneficien a toda la humanidad.
Por último, el tratado facilitará la capacitación y la transferencia de tecnología marina necesaria para ayudar a los países en desarrollo a alcanzar los objetivos del Acuerdo.